No es tan fácil, te lo advierto, sé que planeas olvidarte de lo nuestro: eliminar esas canciones que te recuerdan a mí, tirar a la basura nuestros recuerdos, borrar los mensajes, romper las cartas… sé que llorarás hasta que sientas en la última gota derramada que te depuras de mí.

Las personas están acostumbradas a aferrarse a estúpidos recuerdos, aun cuando estos ya no tengan futuro, y por eso te admiro. Admiro la manera y el coraje tuyo para hacerlo, para intentar olvidar. Pero no es tan fácil ¿sabes por qué? porque los recuerdos puros están en la mente, no en lo físico.

No podrás detener lluvias en días nublados o estar cien por ciento seguro de que las tonadas de aquellas canciones no sonarán a lo lejos. No podrás destruir esos lugares en los que me miraste a los ojos ni evitar observar para siempre aquella luna con la que tanto me comparaste.

No podrás impedir cruzarte con aquellas personas que podrían saber algo de mí, ni de manera inconsciente evitar comparar algunas actitudes mías que tanto te encantaban con las de nuevas personas con las que intentes salir. No es fácil, claro, tampoco imposible.

Admiro tu coraje, pero después de lo vivido tu esfuerzo parecerá vano, y aún así, no te rindas: olvídame. Yo te ayudaré evitando cruzarme en tu camino, evitando llamarte o preguntar cómo estas. Olvídame, reúne aquellas fuerzas eternas y optimistas… y olvídame.

Pero te daré un último consejo: Para olvidarme debes dejar de amarme u odiarme. Para olvidarme no debes sentir ni una gota de cualquier emoción al, por error, recordarme. No es el eliminar canciones o romper cartas, es el ya no sentir nada al escucharlas y leerlas. No es cortar lazos con quienes puedan saber algo de mí, es hablar con ellos y no tener la tentación de preguntarles cómo me encuentro.

Y es que a fin de cuentas no es querer olvidar, es más bien olvidar sin que te des cuenta. Es olvidar sin querer realmente hacerlo.

No es tan fácil, pero olvídame.

Escrito por: Mayeli Tellez



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