Cuántas veces me he preguntado, por qué siempre relacionamos el amor con el sufrimiento?  cuántas veces hemos creído y sentido que encontrarse de frente con el amor y adentrarse en él, será tarde o temprano una forma de perdernos, de terminar con el corazón hecho añicos, bañadas en la áspera y genuina tela que nos viste y cubre en ese duelo? por qué nos habituamos a la idea que darle frente al amor termina siendo un precio muy alto que pagar, cuando nada tiene que ver con el Amor, sino con lo que creemos o con un sin fin de expectativas? diría sin temor a equivocarme, con lo que estamos dispuestas a ver de nosotras y de lo que somos?

Muchas preguntas…pocas respuestas….pero puede haber una u otra, que abarque muchas aquí de ellas.

El amor está implícito en el ser desde que nace, es como el lazo inevitable de la envoltura de un regalo, su contenido no es nada común pues es una fuente inagotable que permanece por siempre, al menos que ese milagro llamado regalo literalmente conocido como el amor, no sea verdadero.

El amor es un sentimiento, es una energía, es lo que nos mueve desde las entrañas, no proviene de nuestro ego, proviene de nuestro ser, no se trata de posesión, ni de sentido de pertenencia ni de celos, ni de medir quién da más. Ahora bien, si se trata de las relaciones de todo se debe basar en la reciprocidad, respeto, confianza, comunicación y si es de pareja, agregaremos el sexo, la empatía, la amistad, la pasión y a magia…..pero cuando estos elementos se disipan, y no queda más nada….dónde está el amor? sigue allí, simplemente no lo hemos dejado aflorar, porque estamos tan sumergidos en nuestras propias necesidades o expectativas que perdemos la gran oportunidad de amar y consecuentemente ser amadas, más allá de todo lo que nos ata y nos conduce al apego. Así es como yo deseo amar, así es como yo deseo jugarlas  todas con y por alguien que se atreva  a querer lo mismo, a caer, a arriesgarse, a perder, a recuperarse, a levantarse, a despojarse, a ser vulnerable sin temor a perderse a sí mismo, no es el amor, somos las personas las que sufrimos por miedos, por traumas, por creencias y por soledad impuesta, nada tiene que ver con el amor, ese verdadero, amor que escribe nuestras páginas cada día, pues se siente hacia la naturaleza, los animales, los hijos, los amigos, hasta por un bello recuerdo, algo que está dentro muy dentro que desea salir y poder compartirlo como una avasallante avalancha que no te importe donde termines al final de ella cuando pase, ese amor, ese verdadero sentimiento es el que yo deseo compartir con alguien que esté dispuesto  a la complejidad que ello implica, de hacerlo florecer, y seguir de pie, y si hay caídas levantarnos juntos.

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No le tememos al amor, le tememos a lo que somos, el amor es todo, significa todo abarca todo, es infinito, es permanente, solo que se transforma, pero si es amor nunca muere, las limitaciones las tenemos nosotros, equivocadamente sufrimos y le echamos la culpa al amor, al amor imposible, al amor no correspondido, o al amor tormentoso, amor discapacitado en fin, adjetivos nada coherentes con la definición de lo que es el amor.

No me resigno, a que un día, una tarde fresca y dulce se asome por mi ventana una oportunidad para vivir el amor como sé que debe vivirse, desnudándose completamente con el cuerpo y con el alma, abriendo la puerta a la verdadera intimidad, sin contar el tiempo que permanezca floreciendo, tan solo vivirlo con plena conciencia y responsabilidad y decirnos valió la pena, esa tonta pena, pues no puede ser más que una bendición lograr el amor entre dos y hacerlo posible, dure lo que tenga que durar.

Si no se da así, pues seguiré atenta a las personas que llegan a mi vida para enseñarme algo de mi que a través de ellos debo aprender, y mientras eso ocurra, estaré lista para saber cuando sea verdadero y dejarlo que se estacione. No quiero nada a medias, lo quiero todo o nada, pues es mejor estar conmigo misma que acompañada y mal querida, amémonos chicas lo suficiente para que podamos atraer quien también puede amarnos así, no se puede dar lo que no se tiene y si no sabes lo que es amar comenzando por el amor propio, nadie tampoco lo hará, sólo seguirán llegando lecciones, más no la historia que deseas escribir y que no se borre jamás.

 

Por: Maria Alcalá



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