Duele mucho desprenderse de la costumbre y los recuerdos, pues a veces solo eso es lo que mantiene “unida” la relación. Es muy triste darte cuenta que lo que por un buen tiempo conocías como felicidad en torno esa sonrisa que te dice “te quiero”, debe terminarse. Muchas veces, te aferras, quieres salvar, eso que no tiene solución ya.

Lo cierto es que te aferras porque no conoces algo más, porque aparentemente no hay  un motivo tangible para terminar, para dejarse ir, sin embargo eso es precisamente lo que no permite dejarlos ver que no hay más que hacer, que seguir ahí es lo que verdaderamente está mal, que ya no hay nada que sentir. Esas ganas de llamarlo amor, se han esfumado y ese es el motivo para dejar de ser, dejar de estar.

hug

La realidad es un choque de agua helada, congela el cerebro, y todos los sentidos, esa realidad que duele, la realidad de aceptar que no todos los amores son para siempre, que a veces, cuando diste todo, en realidad ya te has quedado sin nada, que no se dosifico la ola de amor y de repente, se acabo, así sin más, resulta que en realidad no se pertenecen, aunque luchen aunque se esfuercen todo está dicho ya, bueno todo no, es necesario decir algo más, “No eras para mí”.

Esa realidad de la que hablo, puede caer se sopetón, o puedes ir despacito, lento, casi sin darte cuenta, las dos formas duelen y mucho, pues no quieres dejar caer su castillo de historias construido juntos, en realidad eso es todo lo que hay, ya solo son recuerdos que fortalecen la costumbre pero alejan al amor.

No son compatibles, sus sueños son diferentes, no empatan van de lados opuestos, y aunque pareciera que opuestos se atraen, lo que hay es una gran energía cargada de nada, eso ni se repele ni se atrae, simplemente esta, y no deja ser, no deja vivir, ni gozar ni sentir.

hands

Sal de ese capullo falso, acepta que como dicen, fue bello mientras duró, pero ya se acabó, deja de temer al dolor del olvido, pues mientras olvidas el dolor del viejo amor, comienzas a darle luz verde al corazón, a los sentidos y a la razón para que puedas remplazar, a ese que en definitiva No era para ti, por ese verdadero amor que no dejas entrar por estar en donde ya no estás.

Grita y acepta que no él no era para ti, para poder conocer al que estará siempre ahí, y a ese no lo sueltes ni lo dejes ir.

 



     Compartir         Compartir