No debemos preocuparnos por las cosas que se digan de nosotros. No vale la pena preocuparnos por lo que se hable a nuestras espaldas porque al final de cuentas la única opinión que debe importar es la opinión que tengamos de nosotros mismos. Habrá miles de personas cerca de ti que quieren dañarte de la manera que puedan, habrá personas que vana querer hablar de ti porque no encontrarán otra manera de poder destruirte.

Hay palabras que son capaces de herirnos cuando no hemos aprendido a saber escuchar; saber escuchar esas cosas que de verdad nos conviene escuchar y desechar todas las cosas que solo nos dañarán y nos harán retroceder. No debemos dejar que las palabras que provengan de otros labios nos lastimen como si fueran puños sobre nuestros cuerpos. No debemos dejar que personas que no valen la pena logren lastimarnos verbalmente con cualquier mentira u ofensa porque nosotros somos los únicos que conocemos lo que verdaderamente hay dentro de nuestro corazón, somos los únicos que sabemos lo que somos en estos momentos y lo que podemos llegar a ser; somos los únicos que conocemos nuestro carácter y lo que nos hace felices. No importa lo que opinen los demás o lo que hablen los demás porque con nuestros esfuerzos y nuestros hechos nosotros podemos escalar o bajar la guardia; nadie más estará ahí ara darnos lo que necesitamos.

¿Por qué nos afectan palabras que nono ciertas? ¿por qué nos afecta y nos preocupa lo que se diga de nosotros con otras personas a pesar de que nosotros conocemos la verdad? No importa que tanto se hable de nosotros cuando aprendamos a ignorar lo malo, el veneno que otros arrojan con palabras y que no son capaces de enfrentarse a nosotros cara a cara, que son tan cobardes que prefieren expulsar navajas ocultándose detrás de unas palabras. No debe importarnos enfrentarnos y comenzar a quitarles la máscara a cada una de esas personas que hablan de nosotros y muchas de las veces que hablan por nosotros. Aprender a ignorar las cosas negativas por parte de los demás no es sencillo; no es fácil escuchar palabras hirientes y mentiras que manchan nuestra imagen y simplemente ignorarlas. Es aún más difícil cuando esas palabras vienen de palabras que realmente nos importan, personas en las cuales hemos confiado y nunca hemos imaginado alguna traición por su parte.

A pesar de todas las palabras, a pesar de todas las cosas que se lleguen a decir de nosotros y sabiendo que son mentiras debemos tomarlas de la mejor manera, tomarlas de la persona de quien vienen y tratar de cerrar nuestros oídos y mente a esas personas que no valen la pena darle la importancia que en ocaciones hemos caído en el error de darles. A pesar de lo mucho que lleguen a dañarnos las patrañas que se digan de aquellas personas que solo quieren vernos caer debemos poner en nuestro corazón la confianza de la seguridad de nuestros hechos y de nuestra personalidad.



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