No busco  un hombre a la medida, que se desviva por complacerme, solo quiero a un hombre que me ame de verdad

Sé que  no soy perfecta, tengo muchos defectos de hecho, tengo algunos miedos ridículos, como a los bichos y a los cretinos. Soy ridículamente sensible y un tanto irascible, a veces desesperante, necia e imprudente, pero nada arrogante, también tengo mis virtudes, mis valores, no  me gusta mentir ni agredir, creo en la fidelidad y me encanta soñar.

otoño

El punto es que entre defectos y virtudes me gusta lo que soy,  se perfectamente a donde voy, ya no le tengo miedo a los retos ni a los complejos, se lo que quiero y lo que merezco. No exijo un hombre sin defectos, pero si un hombre completo, sin miedos un hombre que haga alusión a la palabra, un hombre de verdad

Ya no espero al ser humano perfecto, eso es cierto, pero al menos espero a un hombre sincero, sin prejuicios, con criterio, a un hombre dispuesto a dar pero también a recibir, un hombre que no tenga miedo a sentir ni a decidir.

 

Me gustaría coincidir con ese hombre que tenga planes, que se fije metas, que sepa decir que no, pero que no le importe complacerme con un sí, quiero a un hombre sencillo y comprensivo, divertido, de vez en cuando impulsivo y sorpresivo

Un hombre que no tenga miedo a sus sentimientos, que no le cueste decir

“te quiero”

A un hombre con pasión, en la cama como en su vida, que me abrace fuerte que me bese siempre.

abrazo

Pero ya no me fio de mis expectativas, ni me guio de mis parámetro, imagino, claro que imagino, pero he aprendido que la realidad corrompe los sueños, o con buena suerte, los supera.

Sin embargo, hay un punto que si exijo, y en esto soy intransigente, no doy opción. Necesito a mi lado a un hombre que se arriesgue de verdad, a un hombre que sepa amar

No espero un hombre que se desviva por complacerme, solo quiero a un hombre que me ame de verdad

 

Pero ya no me fio de mis expectativas, ni me guío de mis parámetro, imagino, claro que imagino, pero he aprendido que la realidad corrompe los sueños, o con buena suerte, los supera.

Sin embargo, hay un punto que si exijo, y en esto soy intransigente, no doy opción. Necesito a mi lado a un hombre que se arriesgue de verdad, a un hombre que sepa amar



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