Hace tiempo tuve una pareja y personas que creía que eran mis amigos, cada vez que compartía con ellos mis expectativas de vida, ellos siempre me decían que eran sueños absurdos, así termine con un trabajo y una relación que no me satisfacía, fui espectadora de mi propia vida, observando inerte e impotente como transcurría llena de cosas que realmente no me gustaban.

Resulta que en algún momento me encontré a una buena persona que me hizo recobrar la confianza de seguir mis propias metas, me hizo comprender que cada individuo en este planeta tiene el derecho y la capacidad de ser inmensamente feliz, próspero y tiene el derecho de luchar por todos aquellos sueños que le han cruzado por la mente, en muchas ocasiones somos víctimas del flujo constante de información restrictiva y limitante, que nos hace creer que no somos capaces o dignos de ser completamente prósperos en todos los sentidos.

También es común que estas limitaciones nos las enseñen en nuestras familias por alguna cuestión cultural, en la que se anteponga al hombre como amo y señor y a nosotras como sus simples acompañantes o sirvientas, ¡ya estoy cansada de ver a mujeres que se dejen pisotear por personas o situaciones absurdas!, tenemos la misma dignidad que cualquier hombre y que cualquier persona sea cual sea tu situación económica, política o social.

Y hablando de cuestiones de pareja pasa exactamente lo mismo, hay algunos hombres que pretenden que les rindamos casi un homenaje por el hecho de andar con nosotras, y creen que tenemos que conformarnos con el tiempo que les sobra, con el escaso amor, besos y caricias que les queden, con promesas que nunca se cumplen y con detalles que solo llegan cuando se sienten culpables por habernos hecho algo o por no haber cumplido con alguna cosa en la que se habían comprometido.

La vida nos hizo mujeres y no hormigas, no estamos para conformarnos con las migajas que nos quieran dar, no estamos para mendigar cariño o respeto, tengamos siempre la dignidad para exigir nuestro lugar dentro de cualquier trabajo, grupo o relación en la que estemos.

Si las personas que te rodean se niegan a aceptarte como una igual, a escucharte, a tomarte en cuenta, a respetarte, ¡sal de ese círculo envenenado que solo te llevará a situaciones decadentes, tristes y limitantes¡, en donde nunca podrás sentirte orgullosa de ti misma, de esta forma cuando llegue el fin de tus días te sentirás orgullosa de la persona que fuiste y de lo que viviste.

Autor: Sunky

 



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