Necesito a un loco de esos que ya no existen, un loco que se enamore de mis tonterías y se vuelva aún más loco con mi cuerpo un loco para hacerle el amor, de la forma más elocuente que él haya conocido.

Necesito a un loco a quién pueda contarle mis secretos y mis miedos más profundos, alguien que me cuide y se enamoré un poco más de mí mientras duermo.

Un loco que me abracé y desaparezcan mis miedos, un loco con quién desaparecer y que el tiempo se detenga, un loco que me enamoré todo el tiempo y que mi sonrisa sea su única recompensa alguien que me recuerde lo que es el amor, alguien que no era loco hasta que me conoció.

Hace unos días leí este fragmento de un escrito de Grecia Wong y simplemente me proyecté en él. A veces, cuando la rutina diaria me regala unos segundos para poder dedicarme, cuando el ocio me permite consentirme, mi cerebro se llena de ideas que seguramente le manda el corazón, ese corazón mío que en ocasiones suele temblar de soledad, y sí, de verdad necesito a un loco que sea un loco desde que me conoció.

Tengo ganas de enloquecer con alguien, o por alguien, quiero que alguien se enamore de mi cara cuando duermo, quiero que llegue la noche y que se me esponje el corazón por a ese alguien que se va a compartir mis horas de nada conmigo, a ese alguien que me abraza y me aprieta a su cuerpo hasta que logre conciliar el sueño, enamorarme de ese alguien que sigue enamorado de mi aun cuando despierto, sin maquillaje y en pijama, o sin ella.  

Alguien que disfrute compartir su tiempo conmigo, que no se asuste de mis locuras, alguien que las aliente y enloquezca conmigo, alguien que sin hablar, me acaricie el alma y me diga que me ama, alguien que me ame hasta cuando me odie, o que se odie por amarme.

Necesito un loco que me abrace y me haga desaparecer en el tiempo, un loco que recorra mi cuerpo, que sin tocarme me haga sentir que tiemblo, que cuando me toque, me presente el color del cielo.

No quiero lujos, ni estatus, ni poses, quiero un loco que se apodere de mi cuerpo, que me ofrezca sus labios y que me deje refugiarme en sus brazos. Necesito a alguien con quien pueda sentirme segura solo porque tomó mi cabeza con sus manos, beso mis labios y al oído me dijo un “te amo” despacito.

Se acabó el tiempo que es mío, se terminó esa charla entre razón y sentimientos, simplemente necesito a un loco de esos que no existen, de esos que no tengo.

                Fragmento tomado del escrito;

“Necesito un lo a un loco de esos que no existen” de Grecia Wong

 



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