Sientes que todo terminó, que el mundo no gira, que el tiempo no pasa, no te quieres levantar, no quieres continuar, lloras todos los días, se te van hasta las ganas de vivir, el dolor que sientes te está matando y no sabes qué hacer, tu vida no tiene sentido, no quieres comer, no puedes dormir.

¿Te suenan conocido este escenario? Porque déjame decirte que es legítimo, y sí, claro que ya sabes a lo que me refiero… ¡Te han roto el corazón! O al menos, es lo que siempre decimos:

“-Me has roto el corazón -gritó entre lágrimas.
-Te lo has roto tu misma -dijo él con su indiferencia -por esperar algo que sabías que no te podía dar”

-Fighter

Cuando vi este pensamiento entendí muchas cosas, y la primera de ellas es, que es realmente cierto, que nadie te rompe el corazón, eso es lo que tú quieres creer, porque realmente tú lo destruyes solo, al entregarlo, al confiar, al enamorarte, al ilusionarte, al querer amar, al poner altas expectativas y esperar demasiado de la otra persona. Y es que amar es eso, es arriesgarse a salir lastimado. Cuando te enamoras entregas todo el poder de destruirte a esa persona, pero el amor te hace confiar en que no pasará así pues tienes la esperanza de que eso será algo increíble y que jamás un sentimiento así te haría daño. Crees y te ilusionas esperando de alguna manera “cierta recompensa”, y es lo más lógico, porque no estoy de acuerdo en que uno da sin esperar nada a cambio, pues el amor es un intercambio de un todo. Y es lógico también, que si tu das todo, esperas lo mismo de la otra persona.

Pero en la vida real no todo es color de rosa, no existen amores eternos ni “vivieron felices por siempre”. ¡Maldito Disney que nos pone tan altas expectativas! Por qué no nos dijo que las cosas iban a ser un poquito más complicadas que en las películas. ¿Entonces qué haces? ¿No enamorarte? ¡No! Creo que es más difícil vivir sin un gran amor en el corazón. Es por eso que cuando amas a alguien, das lo mejor de ti, te la juegas por creer haber encontrado un ser especial, y lo haces por voluntad propia.

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Porque tú, como ser humano, ejerces en todo momento la libertad de decidir, de eso va la vida, de una sucesión constante de decisiones tomadas consciente o inconscientemente. Pero amar, siempre sera un acto consciente, tú decides a quién amar, cómo amar y qué tanto amar. Por lo tanto, tampoco puedes obligar a que alguien te ame o siga a tu lado si ya no lo desea, sea por los motivos que sea. Si no está contigo, no desea estarlo y punto. Porque si sabes que quien te ama no se marcha ¿Verdad? No te abandona.

Otro gran aprendizaje que me dejo, es que nadie se muere por nadie, porque a decir verdad, por mucho que ames a una persona, ni siquiera deberías desear morir, es verdad que te sientes herido/a hasta lo más profundo de tu alma pues entregas demasiado y sientes como se rompió cada parte de tu corazón y debes vivir esa etapa, pero hasta ahí, lo que le sigue es sanar por ti mismo/a tu corazón lo cual es lo más normal y lo más sano. Toma tiempo recuperarte, arreglar tu corazón para dejar ir un amor que permitiste ocupara cada aspecto de tu vida. Cada persona tiene su mundo, y lo percibe de manera diferente a los demás dependiendo de el grado de madurez que posea y lo que espere de la vida. No te detengas a esperar demasiado por ese alguien que no retribuye tus sentimientos. Quizá cuando lo haga, te des cuenta de que has malgastado una parte de tu vida en la que pudiste haber encontrado a alguien mejor.

Cuando comprendas todo esto y veas todo claramente, te darás cuenta que en una relación no hay culpables, que no eres ninguna víctima porque todo ha sido consecuencia de tus elecciones, ya que muchas veces cuando inicias una relación hay señales que te indican en qué te estás metiendo, el problema es que prefieres pasarlo desapercibido o hacer que no lo ves, y pues claro, es porque estás en esa etapa de enamoramiento. Así que suelta la amargura y el resentimiento que no sirve de nada, al contrario, sólo te hace daño a ti. Perdona a tu ex pareja lo que tengas que perdonar, pero sobre todo, perdónate a ti misma/o por haber llegado en algún momento a sentirte culpable o insuficiente.

Moraleja: La realidad es que ninguno de nosotros está exento de experimentar un dolor en el corazón de cualquier índole. Por lo que no le temas a que se rompa, de eso se trata la vida, de riesgos y que mayor riesgo que el amor. No le temas a entregarte por completo, en ocasiones lo vale, y además tú así lo quieres porque es tu forma de amar, siempre habrá otras personas con las que congeniar y con las que tener relaciones satisfactorias. Claro, siempre y cuando estés predispuesto a ello. Sin embargo, siempre va a existir el riesgo de que no ocurra lo planeado, por lo tanto, bájale a las grandes expectativas, es mejor dejar que la vida te sorprenda.

Nunca esperes nada de nadie y así no serás defraudado. Suerte a aquellas personas que les den y les sorprendan día a día y enhorabuena. A los que no, adelante…

 

 

Autor: Karla Galleta



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