Sin darme cuenta, sin esperarlo llegaste y te plantaste en mi pecho. No puedo aún entender la manera en como sucedieron las cosas, fue tan rápido. Aún recuerdo como mi pecho saltaba en el momento en el que tú te acercabas, aún recuerdo el momento en el que tus ojos se clavaron en mi rostro y me dejaste sin aliento, sin poder tomar ese aire que permitía razonar y reaccionar a mi cerebro. Te recuerdo ahí esperando bajo ese gran árbol, esperando mi llegada, volteaste y en cuanto me miraste yo sentía que mi alma se desprendía de mi cuerpo para flotar con las nubes. Tus ojos al mirarme propusieron calma, una paz en mi interior que no sé como llegar a explicarla. Tus labios que desde el primer momento anhelaban al igual que los míos ser besados. Tu sonrisa, esa sonrisa que  que me derrite y me llena de ti, una sonrisa que me dibuja una hermana en mi rostro. Tus manos, unas manos que las mías estaban deseosas de tocar.

Caminamos, caminamos sin un destino y sin pensar en un fin. Volamos, volamos con esa libertad que nos daba la oportunidad de desearnos, de pensarnos y de tenernos. Quiero volar por siempre a tu lado, no preguntes cuándo lo decidí porque ni yo misma lo sé, solo sé que llegaste a mi mundo para cambiarlo y ponerlo de cabeza, para alterar mis sentimientos y desearte más que nada, más que nunca.

Ese momento en el que tocaste mi mano por fin, la tomaste y la entrelazaste a la tuya, ¡qué sensación!. No quería soltarla, no quería dejarte ir. Poco a poco me atrevía a estar más cerca de ti y llegar a dejar descansar mi cabeza sobre tu hombro. No pudimos evitarlo y nos besamos; recibí ese día el mejor beso que alguien haya robado de mis labios, un beso que en mi recuerdo reposa y parece no querer irse. Al besarte pude sentir tu alma, pude sentir un conexión que aún no le encuentro sentido, aún no puedo comprender lo que paso. Quiero alimentarme ahora de ti, que tú seas mi sustento hasta el último día de mi vida.

Ahora es inevitable amarte, mi corazón ya se entrego ante ti y no sé como recuperarlo, no sé como dejar de pensar en ti y en ese día que comprobé que eras tú quien había esperado por mucho tiempo, la persona por la cual yo entregaría todo lo que tengo sin pensarlo. Dejaste de ser esa persona que yo llamaba amigo para convertirte en el hombre que ha robado todos mis sueños, mis ilusiones y anhelos. Te has convertido en la persona que quiero a mi lado y que lucharé por enamorar cada día. No sé que fue lo que hiciste conmigo, pero sé que ya estás aquí dentro de mí, dentro de este corazón que te abro las puertas y que ahora no te dejará salir. Quiero enamorarte cada día y demostrarte que yo podría ser el amor de tu vida.



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