Es verdad que todas las personas llegan a nuestras vidas con algún propósito, algunos para dar felicidad y otras lecciones.

Cuando el destino te puso en mi camino nuestras miradas se cruzaron, te acercaste a mi siendo muy amable,  todo un caballero, te vi tan interesante, tan diferente a los que ya me tocó conocer, casi vente años mayor que yo. Nos hablamos y te hice sonrojar, pude notar que también desperté interés en ti, lo que ni por un momento me imaginé es que terminaría perdidamente enamorada de ti.

Poco a poco con el trato diario, tus mensajes de buenos días, preguntando como fue mi día y tus llamadas telefónicas, pues vivías lejos de mi, te fuiste metiendo en mi vida. Yo tan ingenua pensando que eras el amor que tanto había esperado. Pues ne hiciste creer de nuevo en el amor, sólo pensaba en el momento de volver a verte y perderme en tus brazos como en esas noches de pasión que me quemaban la piel. Tu, un hombre de mundo,  con mucha experiencia, te fue fácil envolverme en tus mentiras, pintando me un mundo de colores a tu lado.

Sin darme cuenta me entregué a ti en cuerpo y alma, fue cuando el miedo y las dudas se apoderaron de mi, venía de otras experiencias que me dejaron tantos mal sabores, tenía miedo de volver a sufrir.. Pero fue inútil! Pues te habías metido en el fondo de mi corazon.

Ya cuándo me tenías a tus pies, fuiste perdiendo interés en mi, tomaste una actitud de tira y afloja, a ratos parecías amarme y en otras me ignorabas, me volvías loca con tu actitud. Fuiste creando más y más dudas en mi; caí en el error de anteponer mi amor por ti y olvidarme del propio. Entraste y saliste de mi vida cuántas veces quisiste, no te culpo del todo, pues yo lo permití.

Decidiste marcharte de mi vida, no niego, me duele mucho, aún no logro sacarte de mi mente, lamento no haberte podido enamorar. Pero me consuelo y debo darte las gracias por dar este paso, finalmente lo nuestro no conducía a ningún lado y yo tal vez no hubiera tenido el valor de dejarte para siempre o hubiera tardado mas en tomar esa decisión pues te volviste como una adicción, eras mi mal necesario.

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Ahora me toca ser fuerte, aunque mucho me cueste, aún lloro por las noches a escondidas en mi habitación, en momentos tus recuerdos se apoderan de mi, me hacen sentir tan vulnerable a ti. En otras solo quiero mirar adelante y olvidarme del ayer que tanto me hizo sufrir, una batalla incesante, ahora no me cabe dudas que la lucha mas difícil es la que se hace contra uno mismo. Pero estoy decidida a ganar la batalla contra tus recuerdos que tanto me hace mal, sanar mi corazón y volver a sonreír,  esa será una de mis mayores victorias.

Llegaste a mi vida para darle un corto tiempo de felicidad, muchas penurias así como buenas lecciones, pero la más importante es  que antes de amar a otro debo aprender a enamorarme de mi.
Sólo me queda decirte gracias. Gracias por enseñarme que merezco mucho mas de las migajas que tu me dabas y con las que yo me conformaba.

Autor : Mirna Franco



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