Porque será que han tratado de convencernos desde siempre que las mujeres somos el sexo débil cuando evidentemente no es así. Somos tan capaces como lo es un hombre, somos fuertes, valientes e invencibles. Somos capaces de dar vida a otro ser y de soportar cualquier tipo de dolor. De ponernos de pie cuantas veces nos hemos de caer. De renacer de las cenizas, de perdonar de corazón. De volver a amar incluso después de que nos han roto una y otra vez el corazón. Somos capaces de enfrentar cualquier desafío, de lograr toda meta que nos propongamos, de salir adelante sin tener que depender de nadie y de ser felices sin demandar la compañía de alguien.

Somos unas guerreras, ¡somos mujeres!

Todas somos valiosas. Muy a pesar de los errores que hayamos cometido en algún momento nadie tiene el poder de etiquetar o de juzgar. La vida le pone distintos zapatos a cada uno y como dicen por ahí: ¨cada cabeza es un mundo¨ y cada persona actúa o enfrenta de distinta forma los retos, desafíos y obstáculos que se le van presentando en el que camino que le ha de tocar rerorrer. Sin embargo, no importa cuánto lleguemos a hundirnos en un pozo oscuro, siempre logramos encontrar un rayito de luz que nos trae de vuelta a la vida.

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Nuestro valor no es aquel que la gente nos asigna, no depende de con cuántos hombres hemos estado, cuántas veces hemos fracasado, si nos hemos equivocado, si somos madres solteras, si aun sin estar casadas ya no conservamos nuestra virginidad. No depende de la vida que la gente nos inventa, que si tengo algún vicio, que si estoy desempleada o soy madre soltera, si no terminé la universidad.

Nuestro valor es único y es tan gigante como lo es nuestro corazón, y es que la mayoría amamos incondicionalmente y nos entregamos completas, casi nunca o tal vez nunca nos damos a medias. Siempre estamos ahí para toda persona que es importante para nosotros, incluso después de herirnos somos capaces de desear lo mejor. Somos de corazón noble y alma pura. No importa nuestra edad, nuestra situación actual, ¡somos una creación divina y exquisita, somos mujeres!

Mujeres todólogas todoterreno

¿Por qué muchas no terminan de convencerse del papel tan importante que jugamos en la sociedad? No solo somos mujeres, somos la madre, la hija, la hermana, la tía, la esposa, la amiga, entre otras. Sin contar que en cada rol desempeñamos un sinfín de tareas, sobre todo cuando nos toca ser la madre y la esposa. Y cuando somos la esposa los hombres ven fácil el decir que nuestra única tarea es estar en el hogar con los niños, ¿por qué se los permitimos? Sabemos a la perfección que el hogar implica un mundo de tareas, no somos amas de casa, somos psicólogas, doctoras, maestras, chef y un poco de todas las profesiones. ¿Por qué agachamos la cabeza y ponemos en un pedestal a los hombres?

Todos los hombres necesitan de una mujer, porque incluso en el ajedrez, la dama es la que protege al rey

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No sé qué decepciona más, si el que los hombres continúen con su actitud machista de hacernos creer que somos el sexo débil o el que las mujeres nos creamos tal falsedad. ¿Te has puesto a pensar si un hombre podría soportar nuestro rol? Es decir, el aguantar la menstruación, dolores de parto, el utilizar tacones durante todo el día, el hacerse cargo del hogar, de educar a los niños, de ser todóloga y desempeñar a la perfección todas las facetas correspondientes mencionadas anteriormente (hija, madre, esposa, amiga, etc.), estar correctamente arreglada, cuidar de nuestro barniz, de tener lista la comida a las horas correspondientes, entre otras muchas tareas que desempeñamos y aparte de todo ello tener que aguantar a un ¨cabrón¨ qué piensa que es mucho más que yo. ¡No mujeres! Que no te convenzan de tal falsedad, eres oro puro que no cualquiera puede darse el lujo de tener y es que no cualquiera luce bien con él.

Date cuenta de lo mucho que vales. Mira a tu alrededor, mira a todas las personas que haces feliz solamente con sonreír. Voltea hacia tu pasado y valora todo aquello que te tocó vivir y a lo cual lograste sobrevivir. ¿Cuántas mujeres no se han superado y han sacado adelante a una familia solas? ¿Cuántas no son madres solteras y sus hijos son excelentes estudiantes? ¿Cuántas no hacen el mismo trabajo pesado que supuestamente solo se ha hecho para los hombres? ¿Cuántas no logran grandes puestos gracias a su esfuerzo? ¿Cuántas no tienen una casa y una familia de pie? Todas y cada una somos dignas de admiración, no eres el sexo débil, somos el fuerte, ¡somos mujeres!

Mírate caminar, mujer, estás para que te amen. Que se rompan las ventanas cada vez que pasas cerca y se hagan grietas en el piso con los zapatos que tocas, para que piensen en ti cuando se apagan las luces y seas el primer deseo que alguien pida al despertar. Mírate bien, mujer, no estás para que te engañen, ni que te quieran a medias. No estás para ser segunda opción. Mírate bien mujer, tú eres de esas guerreras que ya se ganaron la felicidad. Mírate bien, y sonríe porque te tienes bien, completa, hermosa y cada día más valiente. Y tienes contigo la inmensa libertad de tener una brújula en tu bolsillo y la enorme seguridad de decidir usarla o no cuando quieras.

Autor: Stepha Salcas



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