Me pisoteaste, me humillaste y casi olvido que tengo dignidad por estar contigo, pero es momento de cerrar los círculos deformes que construí contigo, te dejo en completa libertad, ya no te atormentaré más pidiéndote un poquito de tus migajas.

He decidido dejarte de una buena vez por todas, aunque en realidad, tú te fuiste primero, con tanto desplante, con tatas fallidas citas románticas, a gritos me decías que no me querías pero yo, ahí estaba de aferrada a algo que jamás iba a tener. Tu amor.

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Lo cierto es que no siempre fue así, al principio ni te quería en mi vida, fueron tantas las bateadas que te di que tal parece que eso fue lo que te motivo a hacer todo lo que se tuviera que hacer para ganarte mi cariño, y lo lograste, lo malo fue que al hacerlo me guardaste en la repisa de los trofeos.

Por simpático que parezca, la culpa no fue tuya, toda la responsabilidad recae en mi estupidez de siempre aceptar tus reglas del juego, creía amarte tanto que tus migajas me sabían a gloria, era más que tu novia, solo tu dama de compañía, tus visitas eran más rápidas que las del doctor, en fin, estar contigo fue la experiencia más degradante de mi vida.

Nunca vi las letras chiquitas del contrato que no supe cuando me hiciste firmar, estaba cegada, pensé estar enamorada pero tenía una gran venda en los ojos que no me dejaba ver lo que eras, y pero aún, no podía darme cuenta de lo que habías hecho de mí.

En algún momento llegué a excusarte, a decir que todo lo que hacías era por amor, que algún día entendería que así debía ser, pero me cansé, me harté de darme cuenta que en ningún momento me dabas un poco ya no digo de amor, solo un poco de consideración, siempre llegabas tarde a nuestras ciertas, eso si no las cancelabas a última hora, solo querías compañía en ciertas ocasiones, y ni hablar de que tu formaras parte de mi círculo de amistades.

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Tengo que fortalecerme, tengo que ser yo de nueva cuenta y para eso te necesito lejos de mí, es demasiado desgaste el querer a alguien que solo te utiliza, no estoy dispuesta a seguir amando a un tronco, por fin entendí que si solo uno ama, no es suficiente para que sea reciproco.

Me dolió darme cuenta que pase de ser la novia perfecta a el bonito juguete de repisa.

Valgo más que cualquier juguete de colección como me querías tener, pero eso, no voy a decírtelo yo, tu solito te darás cuenta de lo que tenías para ti y dejaste ir.

Estando contigo aprendí que mujeres como yo, no deben, por ningún motivo, estar con hombres como tú.



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