Mujer, déjame decirte algo: tú eres hermosa por el simple hecho de existir. No sabes todo lo que vales, toda la belleza interior y exterior que tienes y que puedes proyectar al mundo si tan sólo fueras un poco más segura de ti misma. Eres perfección de pies a cabeza. Tus ojos son como dos faros de esperanza para el que los mira. Tus labios son un manjar para el que los besa. Tus manos son la más suave seda para el que recibe su caricia. Tus pechos son el maná divino para el niño que se alimenta de ellos o el fruto anhelado para el hombre que los desea. Todo tu cuerpo es un templo sagrado, un templo perfecto, preciso y hermoso construido en el más puro estilo del Creador. Pero, mujer, tu verdadera belleza radica en tu interior. Tu espíritu fuerte, valiente, enérgico y tus nobles sentimientos son los que le dotan de hermosura a tu ser, tu verdadero ser, el de tu alma.

¡Qué dicha ser mujer! Y, además, un privilegio enorme, porque la mujer es lo más perfecto que Dios haya creado. En verdad, no tiene precio ver a una mujer caminando por la calle, con su paso elegante y su mirada firme. Observarla sonreír es lo más lindo de este mundo, en verdad es algo que no tiene comparación, te contagia, simplemente no puedes evitar esbozar una sonrisa tú también, como si tu espíritu se estuviera comunicando con el de ella. Y tú tienes ese privilegio; gózalo, porque Dios ha puesto en ti esa misión de dar al mundo alegría con tu presencia, oh, mujer.

Permítenos apreciar tu belleza, esa belleza que radica en tu interior y que se refleja en tu fuerza, en tus ganas de vivir, en la confianza por la que caminas por todos los senderos y en tu afán de ver siempre el lado bueno de la vida. Sí, porque sólo tú eres capaz de iluminar aquellos callejones en donde reina la completa oscuridad. Sólo tú eres capaz de restarle energía a la tristeza con tu sonrisa y devolvérsela a la alegría, que es a donde la energía pertenece.

Mujer, quiero decirte algo muy importante: no te obsesiones con tu belleza exterior, porque esa tarde o temprano acaba por marchitarse. Sí, sé que las mujeres somos un tanto vanidosas y nos gusta lucir bien, y no tiene nada de malo que nos vistamos bien, que nos maquillemos, que hagamos ejercicios o vayamos al gym para estar saludables y tener una linda figura, pero el problema es cuando aún con todo y eso seguimos inconformes con nuestro cuerpo y nos encontramos múltiples defectos por aquí y por allá. No, eso está mal. Tienes que aprender a aceptarte tal y como eres, y no te digo que tienes que aceptar que eres fea, no. Tienes que aprender que eres hermosa tal cual viniste al mundo. Aleja de ti esos pensamientos de autocrítica y autodestructivos y alimenta los pensamientos positivos, aquellos que te dicen que eres hermosa por el simple hecho de existir.

Porque ser mujer es sinónimo de ser bella.

Porque ser mujer es sinónimo de ser fuerte.

Porque ser mujer es lo mejor que te pudo haber pasado, quiérete, ámate, valórate, porque tú eres una creatura hermosa y perfecta; no dejes que nadie te diga lo contrario.



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