No todos los 13 dan mala suerte… y es que, mi amor, no hay día 13 en que no te piense. Y mucho menos un 13 de abril como hoy. ¿Quién nos mandará enamorarnos justo el Día Internacional del Beso? Recuerdo que tú me lo enseñaste.

Recuerdo que nos prometimos que de entonces en adelante, los martes 13, los viernes 13 o cualquier fecha odiada por el mundo sería nuestra fecha especial.

Y es que tú me enseñaste que la superstición no vale de nada, hiciste del 13 nuestro número especial, y me mostraste que no era malo pasar por debajo de una escalera, porque me juraste que siempre lo haría a tu lado.

Que los espejos que se rompían eran de tanta pasión en nuestros besos delante de él.

Que un paraguas abierto bajo techado, solo era un vívido recuerdo de ese primer beso nuestro bajo la lluvia.

Y que ni el amarillo ni ningún otro color, daría mala suerte en un escenario, porque en el escenario de nuestro amor, la vida era de todos los colores.

Pero ahora… desde que no estás… no hay día 13 en el año que no te piense… (ni 14, ni 15, ni 16 en realidad).

Porque el 13 que no daba mala suerte entonces, ahora solo representa el comienzo de un amor hoy ausente, y sí, sé que ha pasado mucho tiempo, pero me enseñaste a lidiar con el supersticioso 13, y, sin embargo, no me avisaste del resto de días en los que estaría sin ti.

Esos son mis días de mala suerte. Todos y cada uno de los días en que he pensado en ti. Todos y cada uno de los momentos en que me pregunté cómo estarías, y me mordía la lengua para no preguntarte. Todas y cada una de las noches que te escribía que te quería y me arrepentía al no recibir respuesta.

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La mala suerte son el número de lágrimas que he desperdiciado por ti. El número de veces que me ilusioné al recibir respuestas tuyas, que nunca pasaron del “¿Qué tal?”.

Mi número de la mala suerte tiene un nombre, aquel por el que llamabas a la chica que conociste después de mí, y a la que mostraste tu ser y amaste tanto como una vez lo hiciste conmigo.

Mi número de  la mala suerte es el número de meses que te llevo pensando. El número de veces que me he pasado por tu barrio esperando verte.

Mi número de la mala suerte es el número de veces que me he arrepentido por comenzar historias con otros que no han podido acabar bien porque solo tú eres el dueño de mis pensamientos.

Me enseñaste que el número 13 no daba mala suerte, y tienes razón, pues el 13 sólo me hace recordar la causa por la cual el resto de días sí lo son.

Porque tú fuiste mi buena suerte, y parece que contigo he encontrado mi propia superstición eterna.



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