Hilo rojo, media naranja, Cupido, alma gemela.

Al  escuchar estas expresiones un poco metafóricas, por lo menos para mi, me pregunto;

La persona cuyo dedo comparte mi hilo rojo, posiblemente al igual que yo debe de estar hecho un nudo, y por eso no nos hemos encontrado. Mi media naranja?  bueno pues Cupido de tanto volar la habrá tomado para saciar su sed y esto debió de haberle provocado tremendo dolor estomacal, y por eso no me ha flechado. Mi alma gemela?  si es tan despistada como yo, mínimo debe de andar perdida por España o Dubái.

Es donde vienen a mi mente todos estos locos pensamientos;

¿Que sucede con las personas que al igual que yo el amor no ha tocado a la puerta?

¿A que entidad acudimos para obtener respuestas?

Llamaremos quizás  a la interpol para que por favor localicen mi alma gemela que andará en algún lugar del mundo buscándome, ponemos rótulos de se busca, en noticieros y redes sociales sin olvidar las cajas de leche que he visto que funciona en muchos casos.

 Al FBI que detengan a Cupido por comerse la media naranja que me pertenece, o que en su  defecto como mínimo me envié una de sus flechas si es que no puede salir del baño.

Enviar un correo muy elaborado a la nasa, haber si  por medio de sus satélites pueden encontrar el otro extremo de  mi hilo rojo.

 Me miro al espejo y preguntas van y preguntas vienen, indagaciones, GPS,  google  y nada que llega.

¿Cuando el espacio en facebook dirá; en una relación?

¿Cuando podre enviar por el whatsapp esas imágenes de amor que tengo saturando mi celular?

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¿Cuando apagare la linterna intermitente que esta en la antena de mi cable que indica que hay una soltera en esa casa? , con eso que dicen  que el amor cae del cielo.

Pienso que personas en mi misma situación  deberíamos de formar un grupo de apoyo, una especie de fundación pro corazones solitarios  o amores perdidos quizás y nuestra labor seria ubicar a cada oveja con su pareja.

Hilo rojo, media naranja, Cupido, alma gemela.

 Y yo sigo aquí esperando el amor hacer toc, toc en mi puerta.

Por: SYLVIA REDONDO.



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