El amor es una de las sensaciones más extraordinarias de las que podemos disfrutar los seres humanos, y enamorarse es algo tan sencillo, ya que literalmente sus efectos son como una droga, es por eso que nos sentimos excitados, llenos de energía y nuestra percepción del mundo se vuelve magnifica.

Lo realmente complicado es encontrar a la persona correcta que merezca nuestro amor y de quien realmente merezca la pena enamorarse. Es verdad que el amor no se elige, él simplemente llega y nos hace vivir un mundo de emociones, incluso, nos lleva a tomar malas desiciones.

Nos lanzamos sin pensar a brazos equivocados. Personas que pareciera no tienen ni la más mínima idea de lo que significa la palabra “compromiso”, porque no se comprometen ni con ellos mismos ni con sus valores, reflejando una apariencia en la que su forma de pensar de hacer o de decir no concuerda. Personas que parece que existe un entendimiento y una conexión total con nosotros, que les gusta pasar el tiempo juntos, compartir sueños, experiencias e ilusiones, pero que al primer “te amo” activan sus mecanismos de defensa y todo lo vivido se convierte en lo contrario mostrando distancia, desinterés y frialdad ante nosotros.

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Personas que ante el primer obstáculo deciden correr y abandonar la relación, porque quedarse les implica un poco de riesgo y esfuerzo que no están dispuestos a correr. Y es que pareciera que en la actualidad, para que algo sea bueno, eficiente y satisfactorio tiene que ser fácil, rápido, pronto, ahora, en fin, “express”.

Eso sí, queremos ser amados, cuidados, pedimos atención y respeto, y eso está genial, exepto porque a la hora de entregar lo mismo nos cuesta salir de la zona de confot que hemos creado. Quereamos ser felices dentro de ese espacio del menor esfuerzo. Nos cuesta arrastrarnos y salir de esa zona, incluso si encontramos a alguien por quien se merece la pena luchar.

Ninguna relación está excenta de pasar por tempestades que generen problemas o conflictos, pero a veces son tantas las fantasías y los ideales de un principio, que nos alejamos de la realidad y cuando ésta nos golpea la cara, nos sentimos decepcionados, frustrados, llenos de miedo y de ira. Nos enamoramos a tal grado que forsozamente queremos moldear y modificar todo a como lo habíamos soñado o imaginado, pero al ver que las aguas se ponen difíciles, en lugar de luchar y hacer todo lo posible para mantener la relación, preferimos abandonar el barco.

Todos merecemos a alguien que nos ame tanto, que esté dispuesto a luchar por nosotros con uñas y dientes. Que se la juegue el todo por el todo y no sólo quiera estar con nosotros por diversión o pasar el tiempo. A alguien que nos incluya en su vida y en sus planes futuros, que tome en serio la relación y se comprometa con ella por el simple hecho de sentirse afortunado por haberte encontrado.

Todos merecemos a alguien que no salga corriendo después de la primera discusión. Que no tire la toalla después de la primer pelea. Alguien que no deje de amarnos simplemente porque hubo un malentendido. Alguien que aun en los momentos más difíciles encuentre siempre un nuevo motivo para enamorarnos cada día.

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Todos merecemos a alguien que nos demuestre que somos lo mejor que le pudo pasar, alguien que sea capaz de bajar al mismo infierno sólo para tomar nuestra mano y piense “No importa el lugar, a tu lado es donde quiero estar”.

Pero si alguien no esta dispuesto a luchar de esa forma por ti, por el amor que los dos comparten, entonces es que indudablemente mereces algo mejor. Así que nunca justifiques las acciones de una persona que diga lo que diga, no siente o demuestra lo mismo por ti.

Autor:  Karla Galleta

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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