Es curioso como vuelves tan despreocupado y pretendes volver a mi lado. Es ilógico lo que te hace pensar que aun te he de extrañar. Que es tan fácil perdonar y olvidar, peor aún hacer como si nunca me hubieses fallado, como si nunca me hubieses herido y mentido, como si nunca me hubieses roto el corazón. Es un tanto cómico lo que tu pretendes, el hacer que olvide todo y que de la nada vuelva alojarte en mi mente. Que vuelva abrirte las puertas de mi corazón, que vuelva por ti a perder la razón.

Ni siquiera sé con qué cara es que te atreves a pararte frente a mí, peor aún el mirarme fijamente a los ojos y luego sonreír, puede que aún me pongas nerviosa un poco pero ya no me descontrolas, ya no me provocas, ya no me desarmas como antes. No sé qué ganas con preguntar ¿me recuerdas?, como si el olvidar fuese tan fácil, como si el sanar tantas heridas no requirieran de tiempo, como si para superarte no fuese necesario recordar una y otra vez cada uno de los amargos tragos que viví en el ayer.

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¡Te recuerdo! Como podría olvidar a quien asesinó a sangre fría mi corazón. A quien tomó todos mis sueños e ilusiones y uno a uno los destrozó, a quien sin razón alguna huyó, haciéndome pensar que algo en mi estaba mal, cuando lo cierto es que él no merecía tal mujer, una mujer como yo que lo amara, lo respetara y lo valorara, él merecía a alguien que le diera la misma proporción de lo que él daba… nada.

No puedes imaginarte el sin fin de noches que te lloré, los días que te extrañé y te esperé y que creí interminables. Las noches en vela entre la oscuridad de las cuatro paredes de mi habitación, escuchando una y otra vez aquella canción. No puedes imaginarte lo que sentía cada vez que alguien te mencionaba. El agujero que se hacía en mi pecho cuando alguien me preguntaba por ti y cuando otros decían que te habían visto nuevamente… feliz.

Nadie sabe cuánto me costó juntar cada uno de los pedazos de mi corazón. Nadie y mucho menos tú. Tu tan egoísta y vanidoso. Tú el que al sentirse amado se volvía más orgulloso. Tu que siempre pensabas primero en tus necesidades y aun satisfechas eras tan incapaz de llenar las mías. Tu tan mentiroso y tan astuto para hacerme caer una y otra vez. Y yo, una completa tonta que no supo valorarse, que nunca supo ver que tú no le hacías ningún bien.

No puedo justificarme diciendo que todo ha sido tu culpa o que tal vez te amaba tanto que no supe darme cuenta de mis fallos. Lo que puedo ver ahora es que yo no me amaba tanto. Que prefería lo que tú me pudieses dar tan solo por miedo a la soledad. Que requería de ti para ser feliz. Y ahora, ahora que me he renovado y que soy una nueva mujer, es que puedo comprender que no se necesita a quien no tiene la intención ni las ganas de amarte, que lo único que hace bien es lastimarte.

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Ahora puedo darme cuenta que lo que me hacía falta era conocer a la única persona que siempre me amará, que me acompañará y que nunca me fallará. La que siempre estará ahí para mí en las buenas, en las malas y en las peores. Que me aceptará con mis virtudes y defectos, con aquellos actos inmaduros que ni yo misma comprendo. Alguien que sola y únicamente me criticará para hacerme crecer y mejorar y que siempre conmigo querrá volar. ¿Sabes que hice para conocer a dicha persona?, tomé un espejo y lo puse frente a mí y desde ese día decidí volver a ser feliz, no solo porque me lo merezco sino también porque lo deseo, con todas las fuerzas de mi corazón, ese que tu destrozaste pero que no mataste. Ese que quedó en coma después de tu adiós, pero que gracias a mi volvió a latir, por amor, amor propio, amor único y verdadero.

No puedo decir que te odio o te deseo algún mal, te quise mucho, esa es la verdad. Al final de cuentas con lo sucedido me enseñaste a madurar, quizás tus acciones no fueron las más correctas, tampoco lo fueron las mías. Tú por tú parte me enseñaste que para amar a alguien primero debo amarme yo misma, yo estoy segura que te enseñé, la importancia de valorar a tiempo a una mujer. Y si hay algo que debo perdonar lo hago de corazón, no por ti sino por mí, porque sé que después de esto vendrá algo y quizás alguien mucho mejor, alguien a quien le entregaré de lleno mi corazón y para ello debo estar libre de todo sentimiento de dolor.

Que la vida misma te dé lo que has de merecer y si vuelves a preguntar si aún te recuerdo, mi respuesta lamentablemente es si, no por amor, sino porque ¡me rompiste el corazón! Un corazón en el que no volverás a estar y que en algún momento abrirá sus puertas de par en par para un nuevo amor, pero por hoy y siempre a ti, a ti te digo adiós.

Autor: Stepha Salcas



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