Descubrí que una de tus cosas favoritas eran las despedidas, y esta vez me fui yo, con la frente en alto, te dije que sería la última vez, que ya no volvieras con tus palabras bonitas como siempre lo hacías, que esta vez ya no volvería… y me fui…

Ese día, cuando me fui, estaba segura de lo que hacía, pues nada me quitaba de la cabeza que irías tras de mí, que me buscarías, que me detendrías, que no me dejarías ir. Una parte de mí, me decía que retrocediera que hablara contigo en ese momento, otra, la más fuerte, me dijo que te dejara ahí, que te hiciera sentir que mi partida era real, que esperara solo un poco más, que no bajara la guardia, que pronto recapacitarías, verías que tenía la razón, y me buscarías con una sincera sonrisa y un te amo en los labios. Y mírame, sigo esperando que pase lo que el corazón juró que pasaría.

rose

Después de ver que no volvías, quise regresar yo, quise ver cuál era la razón por la que no habías regresado a mi como todas esas veces en la que me hacías terminar, pero terminabas regresando a mí. Después de una fuerte lucha interna, fui por ti.

Lo que vi no me gustó, si estabas en nuestro lugar, pero ya no esperabas por mí, ya no dirigías tu mirada a tratar de encontrar la mía, tus manos ya no jugaban con mi pelo y mi cara tratando de robar un beso  de mis labios, ahora hacías todo eso con alguien más.

He de confesar, que al verte así, haciendo con ella los mismos juegos que hacías con migo, sentí la necesidad de tenerte para mí, me aferre a tu recuerdo como un niño a su osito para dormir, quería correr a decirle a ella que le harías lo mismo que me hiciste a mí. Una vida de recuerdos me pasó frente a los ojos mientras te veía con ella, quería que todo fuera pasajero, quería que volvieras a mí, que me dijeras que yo soy lo que necesitas para ti.

Recordé esa vez, en que estabas completamente destrozado, esa ocasión en que hasta tu familia te dio la espalda, y me vi a tu lado, ese día te hice comprender con hechos que siempre estaría yo para ti, que lograste entrar en la parte más profunda de mi corazón y que no te dejaría, tú, prometiste amarme siempre, y mira qué tontería la tuya, ese para siempre se acabó demasiado pronto.

Cuando yo necesité de ti nunca estuviste, al contrario, cuando requería un abrazo, un beso, solo una mirada siempre lograbas hacer algo para alejarte, una despedida más, un dolor más a mi cuerpo, cuando pensé que no podía sentir nada peor, llegabas con otra idea para estar lejos de mí.

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Y así, de inmediato comprendí que no eras lo que decías, que cada promesa te empeñabas por deshacerla mucho antes de cumplirla, me di cuenta que solo estabas conmigo para cubrir esa parte ególatra de ti, y créeme que es la mayor parte, tu amor siempre fue egoísta, narcisista, solo te importó tu propio bienestar.

Esa vez que fui yo la que decidió irse, no volviste porque encontraste a alguien igual de inocente que yo, a alguien más maleable, a alguien que creía ciegamente en ti como lo hice yo al principio.

De esa manera fue como te descubrí, así fue cuando me di cuenta que me alejaba con paso firme de un gran amor, pero…

Que camino de frente para encontrarme con otro mucho mejor.



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