No me lamento por haberte conocido, sería muy hipócrita de mi parte hacer la victima del destino, la chiquilla que siempre es lastimada y con la que todos siempre juegan, ya hice lo que hice, ya aprendí de mis estupideces, es momento de limpiar mi rostro y seguir adelante pese al peso de mis malos pasos, pero aún así no eres parte de ese peso, no me lamento por conocerte porque si bien fuiste parte de un espacio en mi vida, de todos modos no llegaste a ser tan importante como para vencerme.

Si me ha dolido lo sucedido, no soy un palo que no tiene sentimientos, aunque me cueste demostrarlos, aunque me cueste hacer saber a los demás que sí están allí, de cualquier forma los tengo y por supuesto que me heriste con tus actitudes, sin embargo, tengo en cuenta que nada es para siempre y el dolor tampoco lo es, menos por el que me has causado pues la cordura se apodera de mí y me deja saber que si bien hay inteligencia en mí, no tengo porque sufrir por ti.

No eres tan importante como te crees y menos sobre mí.

De lo único que me arrepiento es por haber pensado que eras diferente, que hacías las cosas de otra forma y que no te parecías a los demás, es claro que me equivoque pero no haberme acercado para conocerte, me equivoque porque pensé que no harías lo mismo que todos, vaya decepción ver y saber que no eras más que otro chico común y corriente con la necesidad de satisfacerse a sí mismo, sin importarte los sentimientos de los demás; sin importarte los míos.

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Eres más común que la respiración de las personas, no me siento mal por nuestra ruptura, me siento mal por haber sido tan distraída.



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