Soy de la idea de que todas las parejas felices son iguales, pero las desgracias son diferentes en cada una y el drama es directamente proporcional a la tragedia ocurrida.

Mi vida en pareja era como todas hasta hace unas noches en donde el drama entró por la puerta grande, todo iba viento en popa en nuestra relación hasta que la hora de cenar se acercaba, moría de hambre y mandé un whatsapp.

La hora de salir del suplicio “godin” estaba por llegar, y de repente me entraron unas terribles ganas de sushi, pero yo había elegido ayer, así que le tocaba a mi novio elegir el menú.

Tomé el móvil y mandé el texto, “A dónde vamos a cenar hoy”, dejé a un lado el teléfono y me apuré terminar, o aventajar el mar de pendientes de mi ordenador, estaba convencida de meter un poquito de presión exagerando mi jornada laboral para ser yo quien eligiera a donde cenar, así que de nuevo tomé el celular para mandar otro whatsapp a mi AMOR, cuando un calor me hizo sudar frío, la última conversación era con Amador, el compañero de trabajo de mi novio, pero ya no había tiempo de reacción alguna, las dos palomitas azules y el estado del móvil me decían que Amador había visto el mensaje y estaba escribiendo otro.

movil

“A donde quieras, hace mucho que no coincidimos, sirve que nos ponemos al día”

La tragedia comenzó, Amador contesto de lo más natural el mensaje, pero mi interior estaba en una completa revolución.

Amador y yo no somos más que despistados conocidos, solo hemos coincidido en algunas reuniones con los amigos de mi novio, hemos compartido dos o tres cervezas en esas reuniones cotidianas de viernes después de la oficina.

Estaba a punto de enmendar el error cuando recibo un Whatsapp ahora si de mi novio en el que decía que no podía cenar hoy pues algo se había complicado en la oficina.

Toda yo comencé a sudar, estaba nerviosa pues Amador era de esas personas con las que de no tener novio me hubiera gustado quedar en una cita, solo para ver qué pasa.

Me tomé dos vasos de agua helada, respiré profundo y me dije, deja el drama y sal de sushi con Amador, total, no es nada malo, no es una cita, es más, la declaro una NO CITA CON AMADOR.

Eso hice y le respondí que me apetecía ir al japonés, sin siquiera preguntar aceptó, fijamos hora, y su naturalidad al contestar me ponía aún más nerviosa.

Salí unos minutos antes para pasar a la tienda de cosméticos para entrar y fingir querer comprar para que me maquillaran gratis, no por ser Amador a quien iba a ver, también lo hubiera hecho de haber quedado con mi madre o con una a miga a la que tuviera mucho sin ver, no? Al menos eso era de lo que trataba de auto convencerme.

boy

Por fin llegamos, ahí estábamos los dos platicando de todo y nada, el m e hablaba muy bien de mi novio lo que lo hacía aún más sensual (no puedo definir porque pero así era). La cena transcurrió en sana paz, platicamos, nos pusimos al día como era el plan y su sonrisa se clavó en mi interior como una daga de plata.

De camino a casa, un terrible sentimiento de culpa me perseguía, no, no lo traía de tras, lo cargaba a cuestas y era pesado, al mismo tiempo la vocecita interior me decía que no había hecho nada malo, aun así logré evitar a mi novio, no quería hablar con él, así que cuando llegó yo ya estaba dormida o fingiendo un profundo sueño, y en la mañana no lo esperé como de costumbre y me inventé una importante junta para salir antes que él.

Sin embargo de camino al trabajo las dudas y la culpa seguían ahí, pegaditas a mí, pensé mi novio no había notado nada raro pero su whatsaap me dijo lo contrario.

“Estás enfadada, ¿verdad?”

“Siento haberte dejado tirada”

Fue culpa de Amador”

“Le salió un plan repentino para cenar con una chica que le gusta mucho”

“Y me pidió sustituirle”

“Te lo compensaré”…

El corazón se me cambió de lugar, Menudo gañan resultó Amador, El gañan más mono que he conocido… y tal parece que le gusto mucho…

Casi es hora de comer y estoy a punto de mandar un whatsapp… “¿Dónde comemos hoy? El problema es que no estoy segura de a quien enviarlo.

Idea original: María Yuste

 



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