Soné contigo, tuve una pesadilla, y al parecer el día de hoy estaré con un vacío en el pecho, un nudo en la garganta, y mariposas en la panza. Ya hace más de tres meses que te fuiste de mi vida, hace tres meses terminamos la relación “por nuestro bien”, yo intenté todo, y lo único que hiciste fue pisotearme una y otra vez, me ilusionaste y prometiste cosas que nunca cumpliste, me hiciste pensar que algún día estaríamos juntos otra vez y decías que primero tenías que estar bien, y que yo tenía que cambiar.

Venías a mi vida, me acariciabas, me besabas e incluso me hacías el amor, y en el momento en el que terminabas, solo te marchabas; yo nunca sabía si ibas a volver, ni cuando iba a haber otra llamada tuya. Cuando se te antojaba volvías a regresar, o tal vez cuando te sentías solo, y me usabas para llenar el vacío que tienes dentro por tus numerosos “problemas familiares y emocionales” y en el segundo en el que ya no sentías ese vacío te olvidabas de mí y de mi existencia, mientras que yo me desvivía por ti cada instante de mi existencia.

Intenté terminar con esto una y otra vez, pero tontamente me volvía a aferrar a la idea de que eras el hombre ideal para mí, que eras el único que podía hacerme feliz, y simplemente no logré comprender que la única que puede hacerme feliz, soy yo.

La vez que por fin logré decirte que no me buscaras más, que no me escribieras o llamaras y que quería seguir adelante sin ti, me sentí mejor que nunca, me sentí libre, sentí que por fin había cerrado el ciclo que tanto me desgastaba y que me tenía tan inestable. Todo iba bien, hasta que empezaste a llamar, egoísta mente, ya que te había pedido que me dejaras seguir adelante, simplemente te ignore e ignore todo lo que decías y de pronto me llego un mensaje tuyo diciendo que querías regresar conmigo y que estabas sufriendo sin mí, pero no caí.

¿Acaso me merezco a alguien que no me aprecia en el momento en el que me tiene? ¿Acaso tengo tan poco valor? ¡Por supuesto que no¡, hoy por fin me siento recuperada de ti. Eras como una droga, al principio pensaba en ti 2 minutos y me olvidaba de ti 3 horas, luego me enamoraste y pensaba en ti 3 horas y me olvidaba 2 minutos, ahora vuelvo a pensar en ti 2 minutos cada 3 horas, y me siento rehabilitada, claro que hay días que se me antoja tenerte más que otros, en el momento en el que se me refresca la mente me doy cuenta que no te necesito para ser feliz ni para sentirme completa.

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Ahora puedo decir que estoy feliz y estoy bien, por fin me estoy volviendo a enfocar en mis metas y planes a futuro, ya que todo eso lo deje a un lado cuando estaba contigo, porque creía que eras lo único importante en mi vida.

Por fin estoy pensando en mí y no en ti, y me doy cuenta de que di mucho más que tú en la relación, y ahora sé que no me voy a conformar con nadie que de menos de lo que yo doy. y por eso te doy las gracias, te doy las gracias porque, me doy cuenta de lo que en verdad valgo y de lo que quiero y necesito en la vida. Y créeme que no eres tú.

 

Autor: Pastelita

Editado por: Sunky



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