Es momento de dejar de darle largas a nuestra despedida, es momento de afrontar la verdad, esa realidad que aunque nos lastima, ya no es posible continuar.

Tenemos que aceptar, que la culpa es de los dos, que nos acostumbramos tanto a la rutina, que se nos olvidó que el amor si no se alimenta, se evapora, se difumina.

Qué triste es aceptar que ya no hay nada que rescatar, se nos venció la alegría, nos ganó la rutina y se venció el amor.

la despedida

Te propongo de mutuo acuerdo terminar, ponerle punto final a esta historia que no da para más, te propongo , dejar de lado el orgullo, el egoísmo y la soberbia, para poder despedirnos con la frente en alto, con total dignidad.

Te propongo renunciar a las sonrisas fingidas, esas que nos regalamos por no querer quedar mal, te propongo desistir de los besos forzados, esos que saben a mentira, a desamor, a frialdad.

Te propongo, guardar los bellos momentos vividos, las sonrisas compartidas, te propongo quedarnos con las sensaciones de los primeros besos y las urgentes caricias que no podíamos controlar.

Te propongo seguir por caminos separados, comprender que si estamos juntos, corremos el riesgo de dañarnos, de perjudicarnos; te propongo seguir luchando por nuestros sueños, aceptando que solo podremos hacerlo, si vamos por  senderos separados.

Y es que aún estamos a tiempo de conservar ese cariño sincero que un día nos unió, piensa que  por no aceptar que es tiempo de decir adiós, podemos terminar perdiéndonos definitivamente los dos.

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Te propongo decirnos adiós sin rencores, así sin angustias ni traiciones, te propongo regalarnos un último abrazo, uno que no se borre nunca, uno que a pesar de los años , nos haga sonreír, uno que nos recuerde que nos quisimos tanto, sin prejuicios, ni agravios.

 

Te propongo que dejemos huella de nuestro amor y no cicatrices de lo que nos hirió.

 

Autor:    Laura He.

 

 

 

 

 

 

 

 



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