Me acostumbre a tu aroma, a tu mano sosteniendo la mía, a tu sonrisa en las mañanas, a tus abrazos a media noche, me acostumbre a tu esencia, pero aún más a tus sonrisa y a nuestras tardes perfectas tirados en el sillón; me acostumbre al sonido de tu estridente  música,y a tu  ilegible  letra al escribir, me acostumbre a tus gustos, a todas tus manías, al sabor  amargo de tu café , a la comida picante, y a despertar temprano como lo hacías tú

Creí ciegamente en el amor completo, en el amor de ensueño que solíamos tener, te compartí mis sueños, me abrace a los tuyos, confiando en que juntos no habría imposibles, te conté mis miedos y luché a tu lado para vencer los tuyos, me entregue completa, sin escudos ni sospechas, te quise sin reservas, sin miedo  y con ganas,inocente del daño que me ibas a  causar

Creía firmemente en que el amor bien cimentado es inquebrantable,no imaginaba lo equivocado de mi pensamiento, ni contemple que nadie es capaz de sentir del mismo modo, ni de entregarse de la misma forma, confiaba tanto en ti,que nunca percibí lo volátil de tus sentimientos, ni la fragilidad de tus promesas.

Un día sin más, sin perder el tiempo, decidiste que ya no me querías, que las cosas habían cambiado, que era necesario darle un vuelco a tu vida, pero en esta nueva etapa, no  figuraba yo. Fue así como de un día a otro cambiaste de tajo el guion de nuestra historia, sin importar el amor que  por ti sentía.

Con un nudo en la garganta, acepte tus decisiones sin cuestionar las razones, volví a mi vida habitual, intentando retomar mi vieja rutina, ya sin ti, sin tus manías, sin tus raras costumbres,sin tu música estridente,ni tus manos, ni tu piel; el tiempo ha pasado, pero no pude volver a ser la misma, aun guardo un poco de ti;me despierto muy temprano y ya nunca tomo café

Es verdad que las heridas casi han sanado, pero también es cierto que de vez en cuando aún pienso en ti, olvidar no es tan fácil como se ve en los cuentos, supongo que en unos días, será cada vez menos frecuente, te quiero todavía, pero ya no te reprocho nada, por que a final de cuentas ya no me sirve de nada buscar culpables, ni guardar rencores, ni encuentro razones suficientes para no perdonarte, a veces me pregunto, si tú también me extrañas, si de vez en cuando piensas en mí. Si pasa por tu cabeza, por favor no vuelvas, esta vez hazlo por mí , no te arrepientas, he luchado con fuerza para readaptarme a mi nueva vida, para reconstruirme sin grietas, sin  fisuras, con la conciencia plena, de que no hay amor mejor cimentado que el que he construido por mí y para mí.



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