El otro día charlaba con mis amigas a cerca del amor, comenzamos con cosas superficiales, con gustos, con preferencias, pero la plática se fue tornando cada vez más profunda hasta llegar a discutir conceptos como “el amor de verdad”, “aquello que trasciende a nuestra existencia”, y “como reconocer a la persona correcta”, quiero aclarar que estábamos hablando de la persona “correcta” y no “perfecta” ya que la perfección es algo que no existe entre las personas.

En ese momento cada una dijo aquello que le había enseñado su propia experiencia y yo por alguna razón me quede callada, creo que tengo un buen concepto sobre cada una de las ideas mencionadas, pero de alguna manera al pensar a cerca de “como reconocer a la persona correcta” me quede vagando en algunos recuerdos sobre el tiempo en el que te conocí, creo que nunca te había platicado sobre eso, pero hoy tengo ganas de compartirte como fue para mí la experiencia de conocerte.

Poco antes de que llegaras a mi vida había tenido un par de experiencias en el amor, malas experiencias, con muy pocas cosas rescatables de todo el tiempo que pase con aquellos con quienes nunca pude congeniar, quizás porque no éramos compatibles, pero yo más bien creo que era porque eran unos patanes, creo que mis gustos por ese entonces de alguna manera eran conseguir personas así, sin escrúpulos, con el único interés de sentirse bien consigo mismos sin importarles lo que sus palabras o actos hicieran sentir a su pareja.

Obviamente las cosas salieron mal y yo cada vez me sentía más desilusionada del amor, hasta tal punto que decidí olvidarme de ello, pensé que al menos durante algunos años me alejaría de las relaciones amorosas, que me concentraría en los estudios, en mis proyectos y que quizás algún día con un poco más de madures y suerte podría de nuevo confiar en alguien para entregarle mi corazón.

No cabe duda que el destino es caprichoso y que usualmente trata de contradecirte en las decisiones que tomas con más fuerza y esmero, porque llegaste a mi vida de la manera menos esperada, y es que realmente no imaginaba que algo fuera a nacer de nosotros dos, yo estaba casi en el punto de amargada y no me vestía para agradar a nadie, ni tampoco procuraba ser condescendiente con mis palabras, carecía de tacto, era en otras palabras tosca con mi forma de ser, para ahuyentar a todo aquel que quisiera fijarse en mí.

Pero nada de eso te importó, por alguna extraña razón insististe en tantas ocasiones y yo siempre te mandaba por un tubo, pero ese día en el que me abrazaste derretiste mi helado corazón, sentí una conexión única, no necesitaste ni tocar mi piel para hacerme estremecer, es como si te hubiera reconocido de alguna manera, ese día aprendí que el miedo desaparece cuando te abraza la persona correcta.

Autor: Sunky



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