El Tíbet es una región verdaderamente interesante, cargada de un profundo misticismo natural, cultural y étnico. Situada entre las altísimas montañas de la cordillera del Himalaya, sus habitantes han evolucionado de forma tal que hoy en día están entre las etnias mejor adaptadas a la vida en las alturas en todo el mundo.

Qué adaptaciones han desarrollado para ello y cómo las adquirieron han sido motivo de curiosidad y han ocasionado que el siempre atento ojo de la ciencia se girara hacia ellos intentando buscar una explicación que al parecer ha sido descubierta. Echémosle un vistazo al asunto.

La adaptación a la altura y un antiguo gen

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Según refiere la prestigiosa revista Nature, la formidable adaptación de los habitantes del Tíbet a la altura proviene del aporte de un importante gen procedente de unos de nuestros antepasados más misteriosos, los denisovanos.

Se estima que, descubiertos en 2010 en el centro de Siberia, estos homínidos vivieron hace unos 50000 años atrás, y como prueba de su existencia, solo se cuenta con un pequeñísimo fragmento del meñique de una niña y el diente de otro individuo. Con dichas muestras se pudo extraer y decodificar el ADN de esta especie, utilizando la más moderna tecnología.

En este ADN fue identificado el gen EPAS1, implicado en la regulación de la producción de hemoglobina cuando el cuerpo se halla en condiciones de falta de oxígeno, como ocurre en zonas de gran altura. Ahora bien, lo curioso según este estudio, es que este gen denisovano también está presente en los tibetanos y en grandes cantidades, no así en el resto de los humanos analizados.

Esto indica claramente que en el pasado, quizás hace unos 30.000 o 40.000 años atrás, ambas especies se hibridizaron y como consecuencia del mestizaje producido, el gen llegó a las poblaciones locales de Homo sapiens.

Así, cuando estos migraron hacia la meseta del Tíbet, este gen les proporcionó una gran ventaja adaptativa que se manifiesta en la desproporcionada presencia del mismo en la población actual.

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¿Qué ocurre con la altura en el organismo?

Es sabido que cuando las personas habituadas a vivir a baja altura viajan a sitios de alta montaña, el cuerpo de las mismas sufre cambios fisiológicos para aclimatarse sobre todo a los bajos niveles de oxígeno de esas regiones. La aclimatación se manifiesta sobre todo a través de un incremento notable de la hemoglobina presente en la sangre, el pigmento responsable del transporte del oxígeno en la sangre.

Este proceso provoca que la sangre se espese debido a la excesiva abundancia de glóbulos rojos, lo cual puede elevar la presión arterial y aumentar el riesgo de que se produzcan accidentes cerebrovasculares.

En el caso de los tibetanos, se ha comprobado que se produce un incremento mucho menor con la altura, lo cual evita que se espese la sangre y corren muchos menos riesgos que el resto de los humanos. Incluso las mujeres embarazadas tienen muchísimas menos dificultades que el resto para dar a luz a miles de metros de altura.

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Los científicos alegan no estar claros de si los homínidos de Denisova también se adaptaron bien a la vida en las alturas ya que estos se han encontrado a alturas medias de aproximadamente unos 760 metros, pero al estar cerca de zonas de alta montaña, es probable que sí.

Como sea, de lo que si están seguros es de que estamos una vez más ante una prueba clara y directa que de que los humanos modernos se adaptaron a su entorno a través de genes adquiridos mediante entrecruzamientos con otras especies humanas ya extintas.

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Fuente: curiosidades.batanga



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