No niego que muchos de nosotros vivimos la vida como una aventura, que tratamos de experimentar lo más posible y que muchas veces no tomamos en cuenta los sentimientos de las mujeres, que las engañamos, que las escuchamos solo para saber lo que están buscando, solo se necesita un corazón frío y una mediana capacidad para poner atención, para saber las características del hombre que consideran ideal y en ese momento cambiamos nuestras tácticas y nos transformamos en aquel hombre que siempre buscaron. No niego lo ruin y egoísta que podemos ser para cumplir con el capricho de sentirnos conquistadores, de probar un nuevo sabor, de vivir una emoción nueva, pero no todos somos así.

También existimos quienes nos esforzamos con detalles, quienes nos desvelamos pensando en esa persona que nos deslumbra, enviamos flores, chocolates, las escuchamos, las tratamos de entender y ayudamos de manera sincera y desinteresada, no sé si el destino es caprichoso y simplemente juega con nuestros corazones, por que habiendo tantas mujeres que lo han dado todo, que se han entregado por completo, que se comprometen con la relación hasta el final, nunca me ha tocado una a mí.

No escribo esto para disculpar a los patanes que juegan con los sentimientos de las mujeres, estoy aquí para proclamar que también existimos hombres dulces, con la intención correcta, comprometidos, capaces de darlo todo por aquella mujer a la que se ama, escucho por todos lados a las mujeres de las que me he enamorado decir:  “no quiero un príncipe azul, quiero un hombre de carne y hueso que me ame como soy y que sea capaz de amarse el mismo sin aparentar lo que no es solo para agradar”, ¡pero no parece ser cierto todo eso que proclaman!, porque he sido de lo más paciente, cariñoso y sincero solo para escuchar repetidamente la frase “eres una persona súper linda, no sé por qué no puedo enamorarme de ti”, y poco tiempo después ver a esa chica que tanto amo, de la mano con un chavo cool y patán.

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No soy superficial, sé lo que busco, y donde lo encuentro nunca puedo encajar, solo estoy molesto con el destino, o como quiera que se llame esa energía que se encarga de mover los hilos de nuestra vida, a veces siento que es un bufón jugando con nosotros, haciendo que nos encontremos con las personas erróneas simplemente para revolcarse del gusto al vernos sufrir.

Aún no tiro la toalla, aún sigo creyendo que hay alguien para mí, que si sigo actuando correctamente en algún momento todo este esfuerzo será recompensado y que encontraré alguna loca como yo, que de verdad no busque un hombre perfecto, alguien que sea capaz de romper con todos esos estereotipos y que se dé cuenta que mis virtudes son más importantes que mis carencias, “alguien que comparta su vida conmigo no porque no pueda vivir sin mí, sino por que toma todos los días la decisión de vivir conmigo”.

También hay hombres que sabemos amar, lloramos, sufrimos, también nos rompen el corazón cuando nos dicen que NO, sin darnos una oportunidad, también hemos sido víctimas de personas  que se han aprovechado de nuestra debilidad por ellas, que se han reído de nuestros sentimientos, también experimentamos la soledad; y a pesar de todo es no nos hemos rendido en nuestra intención de amar de verdad.



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