El toparme contigo, fue como cuando juegas queriendo perder y  el azar  te sorprende… y resulta que te da la mejor mano de todas.

Fuimos los mejores amigos, compartíamos una gran complicidad, para todo y ante todo, eras como mi escudo protector de todo y mi almohada, de esas almohadas que hablan que respiran y que sienten, contigo podía hablar de todo sin miedo a nada.

Los momentos que pasamos juntos no tienen ningún tipo de comparación, compartíamos aventuras, risas y dolores, éramos así como dice la canción, yo cóncavo y tú convexo, embonábamos perfecto, tu mano quedaba perfecto en la mía, tus brazos rodeaban mi cintura de la misma forma tan perfecta como los míos envolvían tu cuerpo. En fin, parecía que éramos perfectos.

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Conocí muchos aspectos de ti que tu desconocías, supe por ejemplo, que tenías un repertorio siniestro de miradas, una para cada ocasión, aprendí a leerte, sin palabras, podía saber perfectamente lo que estabas sintiendo, y así, aprendí a comunicarme contigo de la misma manera, pues eres de los que a veces no necesita palabras para hablar, muchas veces, sin decir nada, solo con ver tus ojos, llenos de nada que decir, sabía que solo necesitabas un abrazo sincero, esos que solo encontrabas en mi cuerpo, esos abrazos callados que terminan tapados y entrelazados bajo las sábanas del colchón.

Fuiste esas cosas que solo pasan una sola vez en la vida, eres el mejor recuerdo que pueda contar,  y serás la más hermosa experiencia que me pudo pasar.

Ahora, ya solo me queda pensar si es que algún día volverás, el mismo azar que me regalo la dicha de conocer el nombre y la figura de la perfección, fue la misma que nos alejó, así, sin más. Solo quiero pensar que las cosas tienen su cauce y que mi rio volverá a chocar con tu mar.

El compartir este tiempo contigo, me hizo entender que nada es para siempre, que la felicidad es traicionera, que la vida no sabe lo que quiere. Pensé que eres mi futuro viviendo en mi presente, unos meses atrás pude haber jurado que había encontrado el amigo, el amante y el compañero para el resto de mis días.

Este duro derroche de soledad, me ha puesto a pensar que los compañeros de vida, a veces no son para siempre.

love

No fallaste tú, sé que me amas como la primera vez, y yo, aún siento que me dueles al respirar, sin embargo, debemos emprender un nuevo viaje, una nueva y emocionante aventura, tu por tu camino y yo por el mío.

Si tengo algo que reprochar, es que el tiempo contigo fue demasiado corto, aún tenia tantas cosas que compartir, tantas cosas que decir, tantas que escuchar, pero no quiero perder el tiempo con cosas que n puedo cambiar, solo puedo decir “gracias”…

… Gracias por dejarme compartir esa bella historia contigo, escribir cada episodio juntos, me hizo recordar que aún hay quien pueda amar de verdad…

Ya no estamos juntos, pero quiero que sepas que siempre podrás contar conmigo… pues ese grado de complicidad jamás lo podremos olvidar.



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