Como personas tenemos esa habilidad de dañar lo que más amamos, ese efímero, repetitivo e inconsciente gusto por lastimar y después culparnos por las consecuencias. Pero lo peor de la situación no es el hecho de lastimar a quien amas, sino lastimarte a ti mismo al ver lo que has logrado por esas diminutas acciones.

La confianza vuela, no vuelve a ser la misma después de cada error. Los comienzos de cero no existen, siempre queda la espina que taladrando tu cerebro te manda señales de alerta para ponerte a la defensiva. El problema entonces no es herir a quien amas y terminar lastimándote a ti mismo… el problema es pretender comenzar totalmente desde cero, fingir que no nos dañaron o que nosotros mismos no dañamos, mentirnos y creer que un mismo amor puede nacer dos veces. 

Somos tan imperfectos que creemos en la perfección. Creemos que el amor debe seguir un estándar, que debe haber ciertas limitantes que nos dicen en qué situaciones podemos ser felices y en cuáles no, para lograr entonces un amor perfecto. Y ese amor perfecto no existe, porque se transforma al pasar los días y con cada error. 

“Nuestro pasado nos tiene condenados” leí de esa persona alguna vez, y creo que es cierto, tan cierto y cruel que  sólo leerlo me partió en dos. El pasado no puede olvidarse, pues por él somos lo que somos en este momento. Nos hemos engañado tanto en cómo debe ser el amor perfecto, que olvidamos simplemente amar, amar como sabemos, con heridas, con cicatrices, con errores, amar de manera imperfecta, amar a aquella persona que te dañó y dañaste tantas veces.

Nada que valga la pena será demasiado fácil. ¡Pero vaya! qué tontería, seguro al leer esto pensarás que estoy loca ¿cómo amar puede consentir los daños?pero no me refiero precisamente a vivir en una relación de infierno, me refiero a que aunque exista un pasado que nos condene, ese pasado es el que me hace amarte de la manera en que lo hago. 

Es ese pasado el que a gritos pide seguir luchando. Es el pasado que hace algunos días decidió morir por buscar un amor perfecto “sin errores” como dijo una idiota alguna vez. Esa idiota soy yo. ¿Pero quién dice que no es este texto un daño inconsciente más para ti y para mí?

Ya no me duelen las heridas como lo hicieron ayer y tengo la certeza de poder olvidar, conservando las lecciones, porque lo he hecho ya. Y puedo correr como loca para buscar un nuevo amor con el cual volver a empezar, con quien pueda volver a soñar y sentir mariposas en el estómago. Sé que debe haber alguien por ahí, dispuesto a querer amarme y construir una historia. Sé que puedo encontrar a alguien como lo hiciste tú, pero ¿sabes? nuestro pasado nos condena. 

Nuestro pasado nos condena a tal grado de que cada daño será miel cuando lo recuerdes y querrás volver a tenerme entre tus brazos. Espero que no haya sido un error demoler ese pasado, como ambos lo hicimos, por buscar a alguien más cuando nos teníamos en frente. 

Espero que cuando te des cuenta de que ese maldito pasado que condena es lo que nos hacía amarnos con tanta fuerza, no esté ya enamorada de alguien más, y creyendo que esto que escribí fue una tontería…

y ya no haya vuelta atrás.

Escrito por: Mayeli Tellez



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