A ti que me dejaste marcada de por vida (sé que donde quiera que estés, me leerás):

No es una gracia volverte a escribir, no te mereces ni una sola palabra, sin embargo, no puedo con tanto sentir, no logro estar en paz conmigo misma, no logro volver a ser yo ni sé cómo volver a ser feliz.
Sabes… Tanto ha sido el daño que aún tengo pesadillas, vuelvo a las escenas en las que cruelmente esperaba tu llegada y como era de suponerse tú jamás llegabas. Aún siento el dolor de la desilusión, aún continúo llorando en sueños y sigo sin entender todos tus miedos (los cuales siempre fueron absurdos pretextos).
Aún vuelvo a la escena en la que te preparaba una cena romántica y esperaba poderte seducir, esa noche en la que por fin podría mirarme en tus ojos, en la que por primera vez habría de besar tus labios y acostarme en tu regazo, para mi fortuna o desgracia tampoco asististe nunca y sabes qué, aún no logro aliviar cada lagrima que derramé.
Aún me cala el dolor y la rabia en los huesos.

Aún continuo tratando de entender porque a mí, porque así.
Aún tengo miedo de ti, de ese ser extraño que eres, de que un día aparezcas y que no sepa que eres tú quien por meses me lastimó.
Aún tengo miedo al amor, no logro concebir una cita, no logro querer a nadie como te quise ni dejo siquiera que se acerquen un poco y si lo permito, da igual, tal vez nunca llegue a significar tanto como significaste tú.
Aún te quiero, aún te comparo y te busco en otros, tal vez no a ti pero si al ser que fuiste por mí.

Aún no logro salir a la calle y sentirme segura, pienso que en cualquier lugar puedes estar.

Aún recuerdo todas nuestras locuras, las fechas, los detalles, los días que tú hacías especiales.
Por más que trato de olvidar sigues presente, sigues doliendo y sigues lastimando.
No eres mi mal necesario, quisiera arrancarte de mi mente y corazón, pero la fuerza que me une a ti es más fuerte que yo.


Aún miro aquellas fotografías, que aunque falsas son las únicas en las que aparecemos “juntos”.
Aún recuerdo tu voz y más que darme miedo solo puedo echarla de menos.
Tal vez estoy mal, pero me marcaste de tal forma que después de ti, no deseo conocer a nadie más, mis sueños ya no son tranquilos, mis planes se fueron al olvido y aunque te extraño mi corazón no logra perdonar lo sucedido. Este fue el cuento más retorcido que pudo haber existido y aun así… No logro dejarte en el olvido.

Ni siquiera yo que lo viví es que logro entender cómo alguien puede tener tan enfermo el corazón y la mente. Quisiera entre todo decirte que te odio porque no he podido tener un sólo segundo de paz, sin embargo no logro que sea así y no por ti, sino por mí, porque sé que odiarte no me haría bien y lejos de conseguir olvidarte, el odio solo terminaría envenenándome.

Quisiera volver a ser feliz, feliz y sonreír como aprendí hacerlo por ti, qué difícil es asimilar la cruel realidad; no saber qué rostro ponerle a mis recuerdos, no saber cómo llamarte cuando te echo de menos. Que jodido ha sido todo y que destrozada me he quedado. Y si deseas saberlo, sí, me has marcado. Tu hazaña tuvo éxito, ojalá la vida te deje vivir con ello… Y a mí, que me enseñe a perdonar para por fin poder olvidar lo que nunca se debió dar.

COBARDE, por enamorar y romper a una persona que te quiso con todo su ser…

Autor: Stepha Salcas  (Diario De Una Bipolar)

Derechos de Autor.



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