Un día le entregué mi corazón a quien no debía pero ¡que carajos! adivinar a quien no y a quien sí, algo casi imposible de saber y entonces ahí estaba, pensándole a diario, deseando el día de por fin tenerlo frente a mí, besarlo y abrazarlo, respirar su olor y escuchar su voz.

¿Por qué cupido suele equivocarse con tanta frecuencia?

Al cabo de un tiempo toda aquella felicidad terminó opacada por la tristeza y el dolor. Me sumía en las cuatro paredes de mi habitación y yo misma me hacía sentir dolor.

Esperaba que este fuese más intenso que el que me había provocado aquel amor porque pensaba que así terminaría olvidándolo pero no, me di cuenta que nunca se olvida, se supera.

Si, se supera con la distancia, con el paso de los días, con las lágrimas que caen de tus mejillas.

Se supera cuando se comprende que la vida continua, que la vida no te espera, no se detiene y no se pausa.

Todo sigue su curso y en ese lamentar te vas perdiendo de un sin fin de cosas que son para disfrutar y entonces ¿qué nos queda decir? ¨si hubiera¨… la frase que nos excusa de nuestra cobardía.

Es cierto que cerré mi corazón, es cierto que me he vuelto un poco más dura, más testaruda y que casi siempre suelo estar a la defensiva.

Sin embargo, también es cierto que continúo con una gran capacidad para amar y aunque temo volverme a enamorar, no titubearé cuando frente a mi tenga al hombre que me haga volver a sentir, me permitiré que se abran de par en par las puertas de mi corazón y dejaré entrar al hombre que con su amor derrita el hielo que se formó en mi interior…

Y es que ¿por qué optamos por negarnos una nueva oportunidad si nosotros no fallamos, nos fallaron?

Además, no todos los hombres son iguales, existen quienes ya pasaron su etapa de estupidez y dejaron de jugar con muñecas, hay hombres que si saben asumir compromisos y que saben amar con todo su corazón. ¿Por qué no ser feliz si me lo merezco?

Es cierto que duele que te fallen, que te mientan, que te engañen, que te ilusionen en vano, que rompan las promesas, que te hagan infeliz y que no te amen. Pero DUELEN LAS PERSONAS, no el amor y aunque los amores no se olvidan, hoy tengo claro que se superan y tarde o temprano habré de superar las heridas que me causó aquel mal amor.

El amor no duele, lo que duele son las personas que no saben amar pero no por ello te negarás la oportunidad de abrir las puertas de tu corazón de par en par, a veces el riesgo vale la pena…

Autor: Stepha Salcas  (Diario De Una Bipolar)

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