Hace poco comprendí que no te merezco a mi lado. No merezco compartir mi vida con alguien que sé que nunca aprenderá a valorarla como lo merezco. No mereces mis besos, mis atenciones, mis ilusiones y mucho menos mereces mi corazón.

Quizá me di cuenta un poco tarde, después de haber perdido tanto tiempo a tu lado, tantos besos, tantas lagrimas y tanto espacio en mi corazón, un espacio que sé que jamás podrás ser capaz de llena. Me di cuenta quizá en el momento perfecto, en el momento en el que puedo comenzar mi propio camino y quizá pueda abrir de nuevo las puertas de mi corazón y abrir muy bien mis ojos para esta vez fijarme bien en la persona que estaré a punto de dejar entrar al lugar más valioso de mi cuerpo, mi corazón. Fijarme está vez dos veces en entregar mi alma a un hombre que de verdad valga la pena, que de verdad pueda darle mi tiempo, mi corazón y todo eso que soñé en entregarte una vez, pero que con todos tus rechazos, con todas esas cosas que hacías para abrir heridas en mi alma dejaste ir. Mi alma se siente a salvo ahora que esta lejos de ti, porque ahora es capaz de mirar al horizonte sin toparse con piedras que puedan hacerla tropezar en un amor que fue hecho a base de palabras vacías y promesas que jamás pudiste cumplir.

Ahora quizá es el momento perfecto para decirte que lo único que sé, lo único que de verdad me importa es que ahora entiendo que merezco a mi lado a un hombre mejor que tú, que sepa reaccionar y corresponder a todo este amor que no puedo volver a tirar al vacío pretendiendo entregarlo a un hombre que jamás lo valoró, que lo desechaba porque en realidad no le importaba. Ahora puedo estar a tu lado y pretender que nunca hubo nada entre nosotros dos, porque el amor se fue, el poco amor que aún quedaba en mi corazón hacía a ti pudo desvanecerse junto todos los sueños que un día escribí en mi memoria y en el anhelo del futuro. Ahora puedo decirte lo mucho que me arrepiento el haberte tirado perlas a los cerdos, pretendiendo que me encontraba haciendo lo correcto al momento de amarte, al momento de acariciar cada parte de tu cuerpo; acariciar lo más profundo de tu alma. En realidad jamás lo logré.

Ahora quizá sea el momento perfecto para no volver a retroceder, para borrar hasta el camino que construí a tu lado y dibujar frente de mí ese camino que me llevará por fin lejos de ti y lejos de todos los recuerdos que un día pudieron herirme y que ahora no pueden hacerme ni cosquillas. Quiero decirte con la mano en el corazón que estoy contenta de que un día me hayas abandonado; decirte que me alegro porque no pudiste darme el valor que yo merecía y por demostrarme lo poco que valía en tu vida. Por fin puedo decir que te he olvidado y no podrás lastimarme de nuevo por más que lo intentes…



     Compartir         Compartir