Lo quise hasta q me dolió quererlo, todavía no me explicó como paso, que pude haber visto o sentido en él para llegar a quererlo tanto y por tanto tiempo; 35 años de mi vida para ser más exactos, mi ilusión era llegar al final de mis días a ese tiempo que fuimos novios, idealizando algo que no existía, una relación que yo misma fui creando con ese amor inocente y puro; y luego, un matrimonio apurado por un embarazo que para mí lo era todo y para él sólo un error.

Esa relación la sostuve por 30 largos años contra viento y marea, y digo que sostuve por que fui yo la que luche por mantener ese amor que tanto sentía por él, y que yo pensaba que en algún lugar de su corazón él sentía también por mí, porque fui yo, sola, la que mantuvo a flote un hogar, una familia, mientras él se encargaba de destruir todo día a día con sus mentiras, con sus engaños e infidelidades, y así, entre una cosa y otra fueron pasando los años, claro, ahora caigo en cuenta que nunca me quiso, sólo dejo que la vida lo llevará, total nunca sufrió como yo el desamor, los malos tratos y ver como día a día mi vida se convertía en un mar de amarguras y lo más tristes es que con ello arrastre a mis dos hijos haciéndolos crecer al lado de una madre amargada y con un padre que nunca les dio amor, que nunca los hizo sentirse queridos.

Hoy en el umbral de mi vida, a mis 53 años me arrepiento de haberme aferrado a alguien que nunca me valoró y mucho menos me respeto; hoy me siento totalmente culpable de mi fracaso de vida por q sencillamente yo no me quería, no me valoraba, por que de haberlo hecho, estoy segura de que ni un día hubiera durado mi desdicha. Y si de algo me arrepiento es de no haberme quitado la venda de los ojos a tiempo, de no haber tenido el valor y el coraje de darle otro rumbo a mi vida donde el no tuviera cabida.

Y cuando lo hice ya el mal estaba hecho, a veces pienso que de tantas lágrimas derramadas la venda de mis ojos sola se deslizó, tanto así que inevitablemente dejé de quererlo, ese amor tan grande que algún día le tuve se esfumo, solo así fue que pude darle otro rumbo a mi vida, comenzar a quererme realmente, a valorarme, por que entendí, tal vez un poco tarde, que la vida es demasiado corta para sufrir por alguien que no vale la pena. Hoy a kilómetros de distancia, en otro país, decidí junto a mis hijos comenzar una nueva vida…, para mal o para bien, pero me moví, salí de mi zona de confort, sólo pido a DIOS que siempre nos acompañe y me guíe en esta nueva etapa en la que he decidido vivir a plenitud, a disfrutar lo que tengo y sobre todo a quererme como nunca lo he hecho.

Autor: Yaya.G



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