Me pediste tiempo, dijiste que necesitabas pensar, que estabas confundido que no sabias si era bueno o no seguir con esto.

Muchos días me pregunté cuánto tiempo necesitabas, cuántos días más, cuántos segundos, cuántos meses más, había invertido en ti miles de segundos, todos mis días y todo mi tiempo y aún así pedías más.

Tus visitas cada vez eran menos, tus llamadas y mensajes casi ya no se notaban y con eso entendí que tu ausencia había llegado, no te imaginas cuánto dolía recordar esa promesa, esos besos, y el tiempo compartido; no sabes cuánto dolía mirar nuestro cielo, nuestra estrella y pedirle cada noche que tocara un poquito tus recuerdos y llegara yo a tu mente. Pero sabes… Me he cansado, estoy harta de pedir algo que no llegará y de amar a alguien que no está, estoy cansada de pensar que tal vez en otra vida volverás.

Por eso hoy he convertido todo el amor que te tengo en fuerza y he decidido dejarte ir, he decidido romper esa promesa de mirar a nuestro cielo y pensar en ti, voy a enamorarme y a darme todo mi tiempo a mí; curaré mi corazón y esperaré a que alguien que lo merezca llegue y tenga ganas de ser feliz a mi lado, sin pretextos, sin engaños, que tenga ganas de luchar y vivir a mi lado sin ataduras. Esperaré a alguien que quiera vivir un amor libre y verdadero…

Si ese día llega y tú estas por ahí, por favor no vuelvas. Déjame ser feliz.



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