Hay amores que nunca se van, amores que regresan una y otra vez hacia nosotros, como si de una historia sin final se tratara.

Qué inexorable es a veces  el destino. Porque en el mío, estaba escrito que volvería a encontrarlo una y otra vez. Bastaba creer que le había olvidado y justo entonces, la vida se encargaba de ponerlo de nuevo frente a mí.

No siempre es fácil decidir, sobre todo, cuando caemos en las garras del amor, sin buscarlo ni quererlo, porque sucede que justo ahí, ya no sabes qué hacer o qué sentir. Conocer a ese chico fue algo diferente. Me cautivo desde la primera vez que lo vi. No sólo era su atractivo y su encanto, no, era mucho más que eso. Estar a su lado me parecía el mejor lugar del mundo y tratar de entender esa conexión tan especial que nos unía, era tan difícil como tratar de entender los principios de la existencia humana. Era mirarlo y sentir que todo estaba bien a su lado.

Me gustaría recordarlo siempre así, no haber llegado a conocerlo del todo. Pues amarlo, no resultó un asunto sencillo. Porque mientras más me acercaba, más se alejaba. Y viceversa. Era como si quisiera que lo amara, pero le daba miedo amarme él a mí. No podía entender cómo es que un día podía ser capaz de bajarme la luna y las estrellas, y besarme y abrazarme de tal forma, como si su amor fuera realmente verdadero; y así, simplemente de la nada, decidía sacarme al otro día de su vida, como si nada hubiera pasado, tan normal, sin dolor ni angustia, simplemente apartarme de su vida como una simple pieza u objeto.

Pero cuando crees haber superado el dolor de ese desengaño, cuando todo marcha mucho mejor y por fin decides pasar la página, a esa persona le da por aparecer de nuevo. Y se nos ocurre pensar que todos merecemos oportunidades. Se nos olvida el daño causado y la rabia que sentimos alguna vez y, sin más, perdonamos la indecisión del otro. Se nos olvida que alguna vez nos hizo sentir como el peor ser en la tierra. Es que es tan fácil convencer a una persona enamorada, que nos atrevemos a correr el riesgo, aun si esto suena a masoquismo puro.

Qué gran error, pero hasta hoy lo comprendo. Si alguien duda de que te ama, no te ama. Porque sin cuentos, el amor y la duda jamás se han llevado bien. Me amas o no me amas. No me puedes querer ahora un poquito, y luego no tenerlo claro. Claro que todos tenemos dudas y miedos alguna vez, pero uno siempre sabe si ama o no a alguien. Es sencillo: se siente o no se siente, y no hay que darle tantas vueltas.

No tenemos por qué aguantar este tipo de comportamientos, basta con echarle una mirada al pasado y ver como una y otra vez nos han prometido que no volverá a suceder lo mismo. ¿Qué nos hace pensar que si esa persona siempre ha sido contradictoria en sus sentimientos, ya no lo será más? El amor no son sólo palabras y el problema de aferrarte a personas o relaciones tan complicadas, es que te terminan hundiendo.

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Ahora la única certeza que tengo en mi vida, es que ya no voy a pasar una vez más por lo mismo. Ya no más incertidumbres. No quiero, ni voy a vivir pegada a un teléfono para ver si alguien decide o tiene ganes de llamarme. No voy a vivir haciendo planes de última hora por si algún día, contra todo pronostico, a alguien se le antoja que nos veamos. No volveré a ser la sombre de nadie más, ni siquiera la mía. No dejaré que se aprovechen de mí o vuelvan a pisotear mi dignidad. De ahora en adelante primero yo y después yo por encima de todas las cosas, porque al final nadie más mirara por mí.

Los buenos amores son aquellos que no se rinden o huyen ante las grandes pruebas. Todo lo contrario, se crecen en ellas. Y sólo existen dos tipos de personas en está vida: las que tienen amor propio, dignidad y valor… y las que no. Los que dependen de sí mismos y hacen de eso una forma feliz y orgullosa de vida… y los que se aferran a alguien más por miedo, soledad o falta de amor propio y permiten que les corten las alas coloreando de gris un cielo que es azul.

Hay personas que están dispuestas a estar a tu lado sin durarlo ni por un momento, a cuidarte, a apoyarte y comportarse contigo de una manera noble, y sobre todo, dispuestas a amarte. Pero sólo de ti depende encontrarla. Nunca encontraras amor ni equilibrio en alguien que no sabe lo que quiere, mucho menos podrás avanzar. No seas un juego, un capricho o un antojo del egoísmo.No permitas que nadie se aproveche de la debilidad que sientes por él. Así si alguien así se va de tu vida, no lo has perdido, porque si no está contigo, es que nunca lo estuvo.

La vida nos va a dar mil golpes, pero estamos para afrontarlos, levanta la cabeza, sacude el polvo y continua el camino no dando cabida al turismo emocional.

Autor: Karla Galleta



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