La mayoría llamamos listo al que tiene éxito en la vida, tiene suerte, consigue lo que desea, curiosamente muchos de estos hombres y mujeres, no han tenido un historial académico brillante.
El listo es rápido, práctico, capaz de resolver los problemas sobre la marcha, sabe qué hacer en cada momento. No pierde el tiempo en análisis excesivos, si no que actúa rápidamente, porque lo que realmente busca son resultados lo antes posible. Se trata por tanto de disponer de la información necesaria para tomar una decisión, no de toda la información.
El inteligente tiene más información, dispone de más cultura, es más profundo, analiza más los datos disponibles, lo que hace que sus decisiones sean más reflexivas y lentas. Tiene un componente más intelectual y de estudio. El inteligente puede saber muchas cosas y recrearse en el conocimiento que tiene y en todo lo que esto le aporta, pero puede costarle manejar situaciones difíciles.
No cabe duda que todos disponemos de inteligencia en mayor o menor grado, los considerados listos y los inteligentes. Podemos definir la inteligencia como la capacidad que tiene el cerebro humano para procesar la información que recibe del exterior y a su vez la capacidad de recoger esta información del mundo que le rodea. La inteligencia implica habilidad para razonar, planificar, resolver problemas, incluye pensamiento abstracto, permite comprender ideas, aprender, etc.
En un intento por medir la inteligencia, se han desarrollado instrumentos como los test algunos de estos test ofrecen una única medida, un factor general de inteligencia (o factor G), otros test permiten estimar varias medidas independientes correspondientes a los distintos tipos de inteligencia.
Los test para evaluar el cociente intelectual (CI) fueron empleados originalmente para predecir el rendimiento escolar, según estos test, la mayoría de la población estan entre 80 y 120, la media de la población será del 100, entre 120/130 se consideran brillantes y a partir de 130 serán superdotados, alrededor de un 2% de la población tiene un cociente por encima de 130.
Sin embargo, más allá del Cociente Intelectual que mide la inteligencia académica, en las últimas décadas del siglo XX se han propuesto varias teorías sobre la inteligencia.
Robert J. Sternberg en su Teoría triárquica de la inteligencia estableció tres categorías para describir la inteligencia: la analítica, la creativa y la práctica.
Howard Gardner como creador de la Teoría de las inteligencias múltiples propuso las siguientes: la lingüística, la lógica-matemática, la musical, la espacial, la corporal-cenestésica, la intrapersonal, la interpersonal.
Daniel Goleman,  da una gran importancia a la inteligencia emocional,  la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para combinar cabeza y corazón.
¿Qué contribuye e influye en el desarrollo de la inteligencia?
Se trata de una combinación de factores hereditarios, biológicos y ambientales. El entorno del individuo es crucial para el desarrollo de la inteligencia, también  el medio sociocultural contribuye al desarrollo intelectual de una persona, es decir un individuo que crezca en un ambiente con estímulos cognitivos adecuados, podrá desarrollar unas aptitudes intelectuales mayores en comparación con un individuo que crezca en un ambiente con  pocos estímulos. La educación, motivación y hábitos saludables también influirán en el desarrollo intelectual de la persona. Desde que nacemos y hasta los seis años, nuestra estructura cerebral continúa formándose y reforzándose, de ahí la importancia de que los niños reciban los estímulos adecuados pronto.
Aunque siempre se ha considerado la inteligencia un rasgo inmutable,Suzanne M. Jaeggi, profesora de post-doctorado en Psicología en la Universidad de Michigan según un último estudio realizado comenta que los resultados muestran que si se puede aumentar la inteligencia con el entrenamiento adecuado.
El tener un alto CI no garantiza la felicidad. Muchos de los grandes genios de la humanidad, como Einstein, Picasso, Nietzsche, Mozart aportaron mucho en diferentes campos del arte o el saber, pero tuvieron vidas irregulares y no demasiado felices.
La inteligencia para la vida consiste en ser capaz de gestionar bien nuestra propia trayectoria, no importa en qué aspectos eres más brillante y estás más dotado, si no dispones del talento de saber vivir, tendrás una vida vacía.
Respondiendo a la pregunta del principio ¿qué es mejor ser listo o inteligente? podríamos decir que dependerá de en qué circunstancia. Lo más positivo sería tener una buena ecuación entre ellas, algo que no resulta fácil.

Gloria Martínez Ayala

Psicólogo colegiado núm. M-23641, Madrid. Especializada en Clínica y Empresa. Terapia de Pareja, Ansiedad, Depresión, Trastornos de Personalidad, Habilidades Sociales, Orientación Laboral y Personal. Talleres/cursos para el desarrollo de recursos personales: Inteligencia emocional, autoestima, asertividad, comunicación, control de estrés,etc



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