Me costó mucho desprenderme de todos los recuerdos y al final no lo hice, más bien aprendí a vivir con ellos, asumir como me sentía y a partir de ahí ir hacia adelante. Porque viví momentos increíbles e inolvidables contigo, pero llegó un punto en que todo lo bueno se convertía en dolores de cabeza y pena pues siempre supiste hacerme sentir la persona más insignificante de tu vida, la persona que menos te importaba, que nunca era suficiente nada de lo que yo hiciera por ti.

Pero no te culpo de todo a ti, yo me equivoqué al ponerme por debajo de ti siempre. Pero no te odio, es más hasta me río de ello. En realidad lo que más me lastimó de ti fue que hayas ido como presumiendo lo que yo sentía por ti y que “no podía vivir sin ti” “estaba loca por ti”, como si te hicieras un favor. Me lastimó tus mentiras, tus enredos, tu show.

Que hayas permitido que otras personas se metieran y me lastimaran y humillaran frente a ti. Porque lo hicieron. Lo lograron. Y cuando te diste cuenta que te equivocaste ya era demasiado tarde. Así que, adelante con tu camino, no te detendré. Te prometo que no miraré atrás y si lo hago será solo para recordar qué no debo permitir jamás. Y no vuelvas, de verdad, porque ya no habrá lugar para ti.

traveller

Deséame suerte, viejo amigo, que yo también te la deseo, y espero que hayas aprendido la lección conmigo así como yo también aprendí de ti. Y de qué te vale ahora presumir, ahora que no estoy junto a ti, me pregunto… ¿Qué les dirás de mí?

Por: Luisa Landeros



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