Después de otra noche de insomnio (consecuencia irremediable, lo más seguro a que las ovejas no se alineaban correctamente para su recuento), he llegado a una conclusión, pienso que nuestra existencia está ligada estrechamente a la alegría, que en este paso por el mundo hay que disfrutar, sonreír, reír, e incluso hacerlo a carcajada limpia, porque la vida hay que exprimirla, sacarle todo el zumo que contenga, beberlo y disfrutarlo.

Regocijarse en un instante, en muchas ocasiones, nos trae más satisfacción que decenas de años viviendo en una monotonía, todo depende de los momentos, de los entornos, de las compañías y por supuesto, de nuestro ánimo.

Después de haber pasado una fase de… voy a buscar la palabra correcta… ¿confusión? ¿Desorientación? No, mejor  equivocación, error en mi forma de ver las cosas y en mi proceder, he llegado a la deducción de que hay que contemplar la parte positiva de todo lo que te rodea y atañe, la copa siempre medio llena, de esa forma te dará más satisfacción y tendrás más rato de conversación con quien te sientas a gusto, porque aunque en muchas ocasiones el estar solo consigo mismo es conveniente para de esa forma replantearte diferentes aspectos de tu vida y de tu conducta, es imprescindible rodearse de amigos, de personas que desean tu compañía y agradecer su cariño y responder de igual modo porque solo así se  crece como persona.

Gozar el presente, el futuro ya vendrá, aunque lo incierto siempre tiene su puntito de riesgo, de aventura y ello, hay que decirlo, nos atrae, como si en un casino nos encontráramos y hubiera que pensar la jugada y lo más complicado decidir qué cantidad apostar, a mí me gusta asaltar a la banca y sentir ese gusto por la sensación de triunfar y rebasar los límites. Hay que tener presente como quieres enfocar tu vida, qué esperas de ella, porque tiene fecha de caducidad.

Si crees en ti, ganarás la partida. Y todo lo que imagines ten por seguro que se puede hacer realidad, porque los pensamientos pueden derribar cualquier barrera.

Hoy quiero levantar mi copa por ti, vuelve a llenarla y disfrutemos.

 

Por: Nuria Sánchez Cerrato



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