Hay un dolor en mi pecho, porque sé que no volveré aquí, o al menos no pronto ni tampoco volveré a caminar contigo en estos lugares que se presentan ante mis ojos, lugares que al igual que tu no quisiera dejar, pero de alguna manera me siento forzada a hacerlo.

Cuando comenzamos a salir juntos creí que esta vez había dado con el candidato idóneo para compartir la vida, parecías casi perfecto, y la química entre nosotros fluía como el agua en un manantial, muchas veces parecía que estábamos pensando en lo mismo, era una situación extraña y emocionante, porque en poco tiempo de conocernos me daba la impresión de conocerte de toda la vida, los días eran soleados en ese entonces, todo era risas, caricias y amor, entrabas por mis ojos y me llenaba de una luz interior, recuerdo como cantaba o tarareaba casi todo el tiempo, como hacia el ridículo y me importaba poco lo que mis compañeros de trabajo pensaran de mí.

Era una ridícula, una loca, una tonta si bien quieres, pero era feliz, completamente feliz como nunca había sido, por eso me daba igual que el mundo rodara o lo dejara de hacer, no hubo un mejor día para mí que aquel en el que nos comprometimos, sentía como si la tristeza fuera una extraña que alguna vez conocí y a la cual nunca más había vuelto a ver, ¿Cómo puede ser que una persona sea capaz de transformar mi mundo de tal manera?, y ¿Cómo es que nunca me paso por la cabeza que podría ser igual de imponente esa transformación pero en un tono negativo?.

Pero cuando uno ama siente más de lo que piensa y yo estaba deleitada con esas sensaciones que experimentaba con cada rose de nuestra piel, con el susurro de tus palabras en mi oído, con el simple hecho de compartir el desayuno. Éramos dichosos, irradiábamos amor, calor, tranquilidad, confianza, lo teníamos todo y quizás eso fue lo que te aburrió, aún no soy capaz de entender que fue lo que paso por tu mente cuando buscaste a alguien más, porque a menos que seas un actor prodigio, podría jurar que tú estabas en el mismo canal que yo, que me amabas, me deseabas y que disfrutabas tanto como yo de todo aquello que vivimos juntos.

Hoy mi único consuelo es decirme a mí misma “las cosas pasan por algo”, sabes y sé que no soy capaz de perdonarte esa infidelidad, aunque pusiera todo de mi parte, sé que en algún momento voy a estallar y sacarte todo eso en cara, porque yo nunca te engañe, quizás al principio logre contenerme para no decirte nada, pero al final sé que el resentimiento me llenara de manera tal que te diré todo lo que siento ahora y mucho más.

Yo pensaba que las personas se iban solo cuando el amor ya no existía y que todo lo demás era un pretexto para justificarse el hecho de haber dejado de amar a esa persona con la que se había prometido llegar a la eternidad, pero hoy entiendo que las personas pueden alejarse aun estando enamoradas, aun cuando duele tanto que se te cierra la garganta.

Autor: Sunky



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