El levantarse tarde, aunque sea solo un par de horas después que el promedio” ha catalogado como perezosos, flojos, y poco productivos, pues siempre, la creencia que las personas que son más eficientes, proactivas y productivas, son las que están en pie antes que el mismísimo astro rey, pues van ganando “tiempo al tiempo” y poco a poco van haciendo “check” en la larga lista de pendientes, pero para todos esos “perezosos, amantes de los cuartos oscuros que repelen el sol, les tenemos una noticia con la que científicamente podrán defenderse de tal acusación.

 

sleep

Resulta que una renombrada universidad de Madrid, quiso fundamentar esta afirmación, y tomó una muestra de estudiantes, unos que se levantaban temprano, acabando sus labores antes de entrar la noche, con aquellos que preferían usar la noche para hacer lo propio y se levantaban horas después que los anteriores, la respuesta fue asombrosa

El análisis de eficiencia de los tempraneros y los dormilones, justo al levantarse, fue exactamente el mismo, pero 8 hora después la variante fue muy notoria, pues los madrugadores no rendían tanto como los que se enredaron en las sabanas unas horas más.

Asombrados por el resultado, los estudiosos se fueron más afondo, descubriendo, que la creatividad, y las ideas proactivas, generalmente se desarrollan en el cerebro cuando este está en su elemento, relajado y sin presión de tiempo, por obvias razones, pasa entrada la noche, los madrugadores suelen repeler estas súper ideas, pues si las desarrollan perderán horas de sueño, y como se levantaron muy temprano ya no pueden mantenerse coherentemente en pie, por el lado de los dormilones, ellos si desarrollan la idea al llegar, la pulen por lo que ya utilizaron gran parte de la noche en eso.

working

Entonces, todo indica, que la clave no está en levantarte antes que nadie y querer ganarle al tiempo, sino saber en qué momento del día es cuando estas más óptimo para laborar, y dejar fluir tu potencial. Para muchas personas esto puede ser, temprano en la mañana, para otros, ya muy entrada la noche.

Con lo anterior el contexto cambia, si te gusta abrazar a tu cama hasta muy tarde, seguramente tu cerebro sigue agotado por el derroche de ideas, creatividad, y productividad que tuviste la noche anterior.

La próxima vez que te digan flojo, perezoso, de lo peor, ya tienes armas fundamentadas para decir lo contrario.

 

 



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