Te busque hasta el cansancio, incluso viaje a varios lugares con el ojo siempre avizor por si te podía reconocer de alguna manera, te confundí con algunos extraños que llegaron a mi vida sin saber cómo permanecer en ella, intente de todo, y con cada intento llegaba un nuevo fracaso, en algún momento de desesperación quise inventarte entonces, quise forzarte a encarnar en aquella persona que estaba frente a mí, que juraba que me amaba perdidamente, que tenía detalles, que me brindaba su tiempo, pero terminé por comprender que las cosas no funcionan así.

Sinceramente estaba perdida, angustiada, desilusionada, creí que quizás no había una persona capaz de llenarme, de enamorarme sin que yo estuviera forzando a que así pasara, alguien que de verdad se interesara en aquellas platicas que de pronto me daba por comenzar y donde la mayor parte de los candidatos a mi amor verdadero siempre se quedaban sin saber que decir, creí que quizás cuando Dios me hizo se olvidó de hacer a alguien para mí.

 

Entonces comencé a ser un poco más abierta a tratar de bajar mis “estándares de aquel hombre que buscaba”, yo sabía que no serías perfecto, pero quería que tuvieras ciertos aspectos que para mí eran importantes, pues trate de quitar algunas cosas de la lista, pero ni aun así lograba encontrar alguien capaz de enamorarme, de hacerme soñar, de hacerme vibrar con un beso, de hacerme morir de ganas de que amaneciera para poder volver a verlo, de seducirme a tal grado que fuera en sus manos como la mantequilla.

Siempre he querido tener el control de todo, y en muchas cosas sí que lo tengo, pero en las que considero más importantes me doy cuenta que soy en gran parte víctima del destino, porque parece un capricho, pero así es, cuanto más buscas el amor de tu vida pareciera que más te alejas de poder encontrarlo, y es justamente en el momento en que te das por vencida o cuando te cansas de buscar, que esta persona llega sola.

Fue así que te encontré en el momento preciso que dejé de buscarte, cuando me había resignado a quedarme sola, y llegaste tan deslumbrante como alguna vez me imaginé que serias, no eras como te imaginaba del todo, pero tenías justo lo que yo quería, ahora entiendo que las personas importantes no se buscan, la vida te las presenta sola, especialmente cuando dejas de buscar.

Autor: Sunky

 



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