¡Qué alegría siento cuando te tengo en mis brazos, y tú me aprietas bien fuerte, como si nunca jamás quisieras volver a soltarme! Es una sensación fantástica sentirme rodeada por tu calor, percibir tu presencia junto a la mía, cuerpo contra cuerpo, juntos en un apretujón que yo querría que durase toda la vida.

¡Qué alegría verte, presenciar el espectáculo de tu figura masculina cuando vienes a casa y me traes esa dicha inmensa tan sólo con llegar por fin! Creo que mis ojos fueron hechos para contemplarte, si no, ¿de qué otro modo se explican estas intensas emociones que se generan en mi interior cuando mi mirada se cruza con la tuya?

¡Inmensa alegría también es la que siento yo al besarte! Tus labios carnosos no tienen comparación, nunca había besado boca más apetitosa y varonil que la tuya. Créeme que, al fundirme en un beso contigo, algo explota dentro de mí, como si mil fuegos artificiales quisieran salir de mi alma e iluminar con su fulgor el frío manto de la noche. Besarte es como besar las galaxias, y las cosquillas que siento son como millones de estrellas colándose entre las comisuras de mis labios. ¿Quién iba a pensar que iba a llegar a sentir semejantes cosas al besar a un hombre? Sólo tú, mi amor, has sido capaz de despertar eso que yacía dormido en mí.

Otra de mis alegrías más grandes es soñarte. Sí, porque no satisfecha con compartir mi tiempo en vigilia contigo, también me gusta evocarte en mis sueños más profundos. Sueño, por ejemplo, que vamos caminando por un largo sendero, y que los dos vamos agarrados de la mano. De pronto, nos sorprende la lluvia, y vamos a refugiarnos a un castillo abandonado. Ahí nos cae la noche, y de pronto sentimos ese deseo irresistible de entregarnos el uno al otro, y a la luz de la luna, como dos amantes libres de ataduras, le damos rienda suelta a la pasión. Es increíble cómo las sensaciones se intensifican en los sueños. Y eso, mi amor, es otra de mis grandes alegrías.

La gente me pregunta por qué tengo esta sonrisa tan enorme dibujada en mi rostro. Yo les respondo que es porque estoy feliz, tan feliz de tenerte a mi lado. Es una fortuna haberte encontrado, porque tú eres la razón de mil y un alegrías en mi vida. Las alegrías del amor son lo más maravilloso que he experimentado en mi existencia, y eso te lo debo a ti, mi hombre, mi corazón precioso.



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