El proceso es largo, doloroso y muchas veces vas a sentir que no puedes más, cuando entregas todo en una relación, cuando pierdes todo por esa persona, cuando tu vida gira en torno a esa persona, cuando dejas de ser tú, para ser y actuar para él, ya no hay vuelta atrás. Piensas que todo está bien, ¿Por qué no?, si me hace feliz, si todo está bien, él me quiere, yo lo quiero, ¿Por qué no entregar todo?, si para él solo existo yo. Y entonces se va, te lastima de la peor forma que alguien puede lastimar, te hace pedazos el corazón, no lloras delante de él, porque aún te queda ego, aún te queda dignidad, no dices nada, te bajas del auto y subes a tu departamento, lloras hasta no poder más, no entiendes porque sufres siempre, si se supone que eran felices, si se supone que él no te fallaría, que él te quería. ¿Qué paso entonces?, ¿Qué hiciste mal?, ¿Se aburrió?, ¿Lo aburriste?, ¿No fue bueno el sexo?, ¿Qué demonios le pasó?

¿Porque que de un día para otro se le acabo el amor?, porque tuvo que irse para no volver, porque se fue y te dejo con el sentimiento a flor de piel y lo peor es que se lleva gran parte de ti y te deja en la nada, te deja sin amigos, sin amor, sin te quiero, sin vida. Y así pasan los días, echada en tu cama, tomando pastillas para poder dormir, sin comer, tu mamá ya no sabe qué hacer para que estés bien, tú no tienes ganas de nada, no te bañas, no comes, no piensas, solo duermes, ya no sabes que hacer. Te quieren sacar a pasear, bailar, distraerte, pero nada es lo mismo sin él, logras salir, pero tienes miedo que él se entere, que él sepa que estas con alguien disfrutando. Tomas cualquier trago y empiezas a llorar y te sigues preguntado, porque me dejo, porque se fue, estará pensando en mí, estará con otra, valió la pena lo que hice por él.

En fin, tantas cosas que pasan por tu cabeza. Pasan menos de 24 horas y te enteras de todo lo que prácticamente sabias, pero te hacías la cojuda. Sí, él tenía otra vida y tú solo eras la última opción por si no salía nada. Entonces el dolor se transforma en odio. Odio hacia ti que lo sabías y odio hacia todo aquel que te hizo daño. Y ahí empieza tu vida de nuevo…

Él sacó la pus de mis heridas, me ayudo a aceptar esa parte obscura de mi ser, y en medio de todo este mar de sufrimiento encontré una parte de mí que había estado ocultando y en el fondo se sintió bien, se sintió bien poder odiarlo, poder arrancarme cada uno de esos pensamientos tontos que me hacían creer que yo había tenido la culpa de alguna forma, y deje de lamentarme y lamer mis heridas, una parte de mi quería hacerle daño, la otra solo olvidarlo.

Es extraño admitir que necesitaba este sentimiento de odio para superarlo rápidamente, quizás si no hubiera podido odiarlo aun seguiría amándolo y llorando mis desgracias, pero gracias a esta ira que me consume desde adentro como un fuego inextinguible hoy puedo recuperar mi vida, salir con los amigos, y en lo profundo de mi espero que la propia existencia firme su sentencia por haber jugado con los sentimientos míos y de otras muchas que no tuvieron la fortuna de darse cuenta de lo poco hombre que él era.

Autor: Grecia Márquez

Editado por: Sunky



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