Amor mío, por meses te escribí diciéndote lo mucho que te amaba, cuánto es que me hacías falta e incluso lo feliz que me hacía verte de vez en cuando.

Pero esta vez… Esta vez es diferente, hoy al escuchar tu voz, ya no sentí esas miles de mariposas revoloteando en mi estómago, ya no me puse nerviosa, ya no me maldije por lo que no pudo ser en el pasado y lo mejor: ya no te extrañé.

Escuché tu audio, sin remordimientos y fue entonces que recordé mi pasado, te recordé a ti.

Antes con un mensaje de texto, una llamada perdida (porque realmente nunca me dabas tiempo para responder alguna), un saludo con un amigo o un mensaje de chat , me hacías el día. En cuanto veía tu nombre en la pantalla, me ponía nerviosa, me temblaban las piernas, tartamudeaba y se me ponía una estúpida y enorme sonrisa en el rostro, de esas que me duraban todo el día aunque tu mensaje sólo dijera: “Hola” sin que tú no continuaras la conversación.

Qué estúpida ¿no lo crees? pero aquello que un día creí jamas poder superar, hoy se ha quedado en el pasado.

Se dice por ahí que no es bueno visitar el pasado, porque nunca trae nada nuevo; y efectivamente ese fue tu caso. ¿Nuestro caso?, ¿El caso de un amor fallido?, ¿El caso de un amor pasado? Eso realmente no importa, lo importante es que ya eres parte de mi pasado, ese pasado que no quiero que regrese…

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… Hoy al escuchar tu voz sentí volar esa última mariposa, la última de las miles que vivían dentro de mí ¡sí!, esas que tú mismo mataste… Voló tan lejos que escapo de mí, la vi alejarse entre buenos recuerdos, entre cartas, besos, risas, abrazos, lágrimas, suplicas, paseos, caricias, eternas pláticas, llamadas sin responder, mensajes sin conversación.

Entró a un pasado; un pasado que no sera más que un buen recuerdo, un buen recuerdo que escapó por la venta de mi corazón con aquella ultima mariposa.

Publicado por  Katya Lovg



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