La soledad suele llegar en los momentos más difíciles, en esos momentos en los que más necesitamos a alguien a nuestro lado, cuando necesitamos a ese alguien que este dispuesto a pasar esos momentos a tu lado. Cuando necesitas un abrazo y su consolación. Cuando necesitas a alguien que este a tu lado para limpiar cada una de las lágrimas, pero la soledad es lo único que está cerca de ti y es ella quién te hace sentir aún peor.

La soledad está dispuesta a hundirte más en tu dolor, tiene la habilidad de destrozarte y meterte la idea de que no habrá nadie que pueda ayudarte, que no habrá quien esté a tu lado apoyándote y estar a tu lado a pesar de todo. Es difícil sobrellevar la soledad porque es difícil tener un trato con ella, es difícil voltear a tu alrededor y ver que no hay nadie a lado de ti para sacar todo lo que llevas dentro, todo lo que te ahoga por dentro y que te hace sentir ese gran peso sobre tu corazón.

Es difícil permanecer de pie en cada una de esas situaciones que se empeñan en derribarte, en hundirte y no dejarte avanzar. La soledad es la única compañera que nos hace sentir peor después de un mal día y a pesar de eso no puedes evitar su compañía. A pesar de todos esos poderes que tiene la soledad sobre nosotros debemos aprender a vivir con ella, debemos aprender a tener que pasar los momentos más difíciles de nuestra vida a su lado porque en ocasiones es lo único que tenemos. Dejamos incluso de tenernos a nosotros mismos porque dejamos de pensar en lo que es mejor para nosotros y siempre ponemos nuestro enfoque en el problema. Al colocar nuestra mirada en el problema permitimos que el problema crezca y dejemos de ver en nosotros mismos, en lo que nos hará sentir mejor y comenzar a ignorar los problemas para que se hagan cada vez más pequeños. No solo deberíamos pasar esos momentos difíciles con la soledad sino que debemos aprender a pasarlos junto a nosotros mismos por más absurdo que esto suene. Debemos aprender a vivir con cada uno de los problemas y reconocernos como el mejor confidente, como en la persona más confiable del mundo. Debemos enseñarnos a abrir nuestros problemas y escucharnos para saber y entender lo que llevamos por dentro. Debemos buscar ayuda en nosotros porque somos los únicos que sabemos que habita realmente dentro de nosotros, porque no hay nadie que nos conozca mejor que nosotros mismos.

La soledad siempre estará ahí, no podemos escapar de ella, pero debemos ocultarnos el mayor tiempo posible. Cuando la soledad comience a atormentarnos de nuevo debemos recordar que aún nos tenemos y que los problemas algún día terminarán. Debemos recordar que después de la tormenta siempre viene la calma y que al final del camino podremos encontrar a esas personas que entiendan lo que sentimos y estén dis



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