Es increíble cómo cambian las cosas. Tener una infancia feliz, estar rodeado de amigos y de familia y que de un momento a otro te encuentres triste.
No nos falta nada, muchas veces lo tenemos todo, pero aun así la soledad nos invade, y es que no estamos bien con nosotros mismos.
Hemos sido felices, pero nos encontramos vacíos y nada nos llena. ¿Cómo curar esa angustia? Sé que no es depresión y busco detener este sentimiento a tiempo.
Lloro, lloro y no encuentro motivos.
Sé que tengo muchas heridas, y que todas han sido del tiempo y no culpa de nadie.

A veces busco explicaciones pero no sé si son las indicadas porque no logro saber bien que me pasa. Quizás es que recién ahora después de mucho tiempo he procesado todos los cambios que he vivido y que en su momento asimile lo mejor que pude, pero que por dentro los sentía,  solo que los tapaba.
Ahora me siento ahogada, cansada de actuar de aparentar estar bien, pero tampoco quiero contarlo porque no quiero preocupar a quienes me rodean y no quiero responder que estoy mejor solo por hacerlos sentir que me han ayudado, porque la verdad es que sé que la única que puede curarme soy yo misma. Pero tengo que encontrar donde está la herida y aun no lo consigo.
Sé que puedo estar bien, porque sé que existe la felicidad, la conocí, y perdí contacto ya hace algún tiempo;  voy a volver a encontrarme con ella y ser la que era antes. Divertida, alegre, positiva, ver la vida en colores.  Amar cada cosa que haga porque decida hacerla.

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Tengo la esperanza y la certeza de volverme a encontrar conmigo misma. La real, la que perdí por diferentes circunstancias de la vida.
Para ello debo hacerme fuerte, madurar, llorar si es necesario, y estoy segura que con el tiempo voy a volver a ser yo, porque realmente así lo quiero. Pero cuando la cabeza tiene sus mambos, no es tan fácil. Por ello necesito paciencia y no es fácil en alguien ansioso como lo soy, pero tampoco imposible.



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