¿Cómo es que alguien puede llegar a gustarte tanto que sencillamente te vuelve loca? Sí, los científicos me hablarán de la oxitocina, la hormona del amor (aquella que, al ser segregada en el organismo, hace que nos invada una sensación de felicidad), pero yo me refiero a de dónde nace ese sentimiento tan intenso que de pronto comienzas a sentir por esa persona nueva que ni siquiera está relacionada contigo (es decir, no es un familiar, por ejemplo, al que se entiende que quieras por muchos factores).

Si te fijas, nos volvemos un poquito obsesivos cuando alguien nos gusta tanto. Comenzamos a pensar en todo momento en dónde estará, qué estará haciendo, cómo le estará yendo en su escuela o en su trabajo, si traerá puesta esa camisa que se le ve tan bien, si se habrá puesto ese perfume que huele delicioso, etc. Pero, ¿se trata sólo de atracción física? Puede que nos sintamos atraídas por la bondad de su corazón o por el modo en que trata a las personas que le rodean, pero, ¿qué pasa cuando es alguien a quien apenas conocemos y no tenemos ese trato como para decir que le conocemos ciertas virtudes que nos encanten? Entonces sí, es pura atracción física.

Bueno, pues así las cosas, es natural que dentro de todos nuestros pensamientos hacia esa persona especial, nos hagamos la pregunta del millón: ¿le gusto o no? Y es que la respuesta a ese cuestionamiento es decisiva, pues puede marcar la diferencia entre comenzar una bonita relación o quedar estancadas para siempre en la friendzone.

Confieso que yo suelo ser de las personas que espera un poco antes de dar ese paso. Si le gusto, que él se acerque, si no, para qué arriesgarse. Sí, me hago la difícil aunque sea yo la enamorada, lo acepto. Pero si tú decides ir con todo, no dudes, hazlo con seguridad, plántate delante de él y comienza la conquista. Si las cosas no funcionan, no te preocupes, pon la cabeza en alto y sigue adelante, porque una cosa te aseguro, ese sentimiento de enamoramiento es pasajero y desaparecerá pronto.

Ahora bien, tampoco es buena idea que te lances al primer chico que te guste, como si estuvieras desesperada. Date tu tiempo y analiza si esa persona es la indicada para ti (sí, sé que es difícil discernir cuando una está enamorada, pero haz el intento). Y recuerda primero aprender a amarte a ti misma, porque, aunque no lo creas, el amor propio es la base para que una relación funcione adecuadamente. El que no se ama a sí mismo no puede amar a los demás. Ve y sal, disfruta la vida y deja que el amor llegue cuando tenga que llegar.

Autor intelectual: Michelle Rojas



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