Creo que no soy la única mujer que se ha encontrado muchas veces entre la espada y la pared, incluso creo que este problema atañe también a los hombres aun que ellos no sean tan emocionales como las mujeres podemos llegar a ser.

En algún punto de mi vida después de haber fallado al entregar mi corazón a algunos hombres que creía que eran dignos de ser amados y al verme traicionada o decepcionada terminé decidiendo que lo mejor era sepultar mis emociones, sinceramente me sentía como una tonta, y me había cansado de que los demás se aprovecharan de mi manera tan noble de ser, era demasiado confiada en las personas y pensaba que la gran mayoría hablaban con la verdad, estaba también decepcionada del manejo de mis emociones sobre mi vida y estaba cansada de todos esos momentos tristes que vivía después de otro fracaso emocional.

Entonces hice el mejor de mis esfuerzos por cambiar y usar más el cerebro que mi corazón, sepulte todas mis emociones y caminé por la vida basando todas mis decisiones en la razón, es verdad que los problemas amorosos desaparecieron, pero desaparecieron porque carecía de relaciones amorosas, incluso puedo decir que me sentía sola, no confiaba en nadie, no tenia a nadie a quien pudiera considerar mi amigo, pensaba que hacer lasos con cualquier persona siempre terminaba en decepciones dolorosas, así que todo lo tomaba con extrema cautela y especialmente marcaba mi distancia con toda aquella persona que expresara sentir algo por mi, ya fuera amor o amistad.

Durante un tiempo la situación fue soportable, pero podía notar como con el paso de los días cada vez mi vida se sentía más gris, carecía de tristezas o de situaciones de felicidad, y al mismo tiempo carecía de sentido, era como ponerse un guante para tocar a los demás, no podía sentirlos, ni ellos a mi, por alguna razón de nuevo me volví a sentir embargada por una melancolía enorme, en una ocasión un familiar tuvo un accidente y todos estaban llorando en el hospital menos yo, ese fue el momento donde me di cuenta que estaba sedada ante la vida.

¿Qué caso tiene vivir si no se puede sentir nada?, pero ¿Qué caso tiene sentir si lo que más abunda son sentimientos de tristeza?, esas dos preguntas me las hacia una y otra vez, al final decidí recuperar mis emociones y debo decir que no fue fácil, me costó más trabajo recuperar mi sensibilidad que dejarla atrás, pensé entonces que quizás estuve a punto de amputarme de por vida la posibilidad de sentir.

Hoy trato de vivir en equilibrio con mi corazón y mi mente, y si bien es cierto que a veces alguno se sobrepone al otro, siempre estoy vigilante de que ninguno tome el control por completo, somos seres capaces de pensar y de sentir, eso a final de cuentas es lo que nos hace “humanos”, si dejamos o de sentir o pensar podremos siempre considerarnos seres, pero nunca “humanos”.

Autor: Sunky



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