Seguramente en el futuro cuando recuerde este momento no parecerá la gran cosa, estoy segura de que miraré hacia mi pasado y posiblemente diré “no era para tanto”, es por eso que escribo estas líneas, lo hago para “no olvidar”, para no olvidar lo que realmente se sentía estar en este momento, para recordarme que hay momentos en los que las fuerzas propias no alcanzan, y para tener siempre en mente que fue el calor de alguien más quien me salvo.

Hay ocasiones en que el destino se ensaña contigo, pasan una y otra y otra cosa que cada vez te ponen en una situación peor, llega un momento en el que inevitablemente te ves invadida por la desesperación, y no puedes evitar poner tus ojos en el cielo y preguntar “¿Por qué a mí?”, obviamente nunca recibes una respuesta directa, y eso acentúa tu sensación de soledad, te sientes impotente, te sientes imposibilitada para actuar, el miedo, la desesperación y la tristeza te llenan tanto que quedas helada e inmóvil.

Pasan los días pero nada cambia, pasan los meses y nada mejora, por el contrario todo parece empeorar aun cuando creías que no podías estar en una situación más complicada, acudes a todos tus amigos y familiares, y te das cuenta de que las promesas que te hicieron alguna vez “siempre te voy a ayudar”, “siempre voy a estar contigo”, esos siempre menguaron más pronto que el hielo sobre el sol, son pocos los que realmente te tienden la mano y no puedes evitar sentir que tu vida no ha tenido sentido, significabas tan poco para aquellos que eran todo para ti.

En algún momento pierdes las esperanzas, ya no eres capaz de creer que puedes salir de esa situación, lo único que quieres es que termine, que termine lo más pronto posible, te encojes de hombros en un rincón y dejas que el tiempo pase, ya no luchas siquiera, solo quieres que el destino te brinde el golpe de gracia, y “el momento justo antes de amanecer es el más obscuro de la noche”, pues fue justo en ese momento que él llego.

Quiero recordarme cuando lea esto, que no todas las personas te van a fallar, y que solo se necesita uno que sea el indicado para sanarte de nuevo, quiero recordarme el nunca alejarme de todos, quiero recordarme que aunque muchos me fallaron, fue el corazón de uno el que me salvo de mi obscuro destino, así que por más difícil que sea seguir confiando en las personas, hay que hacerlo, y no contar a los que nos abandonen, si no a los que al final de todo se terminan quedando, porque son ellos los que hacen que todo haya valido la pena.

Autor: Sunky

 



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