Mucha gente pasa la mayor parte de su vida cuidándose de no ofender a las demás personas, preocupándose de ser lo suficientemente agradable para los otros o preguntándose si están siendo juzgados.

Es un comportamiento estúpido y que no hace bien al bienestar de nadie, pero sin embargo es socialmente aceptado y a veces hasta promovido. A continuación te presentamos la guía definitiva para que deje de importante un carajo lo que otros opinan de ti.

 

HECHO NÚMERO 1: Las personas te están juzgando justo ahora.

Sí, realmente sucede en este momento. Hay gente a la que no le agradas, y ¿adivina qué? No hay nada que puedas hacer al respecto. Ninguna cantidad de coerción, satisfacciones o complacencias a sus intereses te ayudará. De hecho, casi siempre ocurre al revés: cuanto más superes una situación (y a veces esto implica ignorarlos), más te respetaran, ya sea a regañadientes o no.

Lo que la gente realmente respeta es cuando trazas una línea y dices “no te dejaré ir más allá.” Quizás no les agrade este comportamiento, pero ¿y qué? Estas son personas a las que no les agradas de todos modos, ¿por qué intentar complacer a gente que ni siquiera se preocupa por ti?

Correcto. Entonces, tenemos a los trolls de Internet. Eso es una cosa completamente distinta.

La gente normal suele estar bien –aunque en realidad no escuches lo que hablan a tus espaldas. Pero en la web, puedes verlo, lo que cambia drásticamente la dinámica. Estos comentarios tienen un impacto muy profundo ya que opacan tu búsqueda de vanidad y otros medios para sentirte aceptado, pero el verdadero problema con los enemigos de Internet es que confirman tu delirio paranoico de que todo el mundo ahí fuera te odia en secreto.

Afortunadamente, eso no es del todo cierto. Así que la primera verdad noble es que la mayoría de la gente ni siquiera se preocupa de que estés vivo. Abracen esto mis amigos, ya que esto es la verdadera libertad. El mundo es enorme y tú eres pequeño, por lo tanto puedes hacer lo que quieras, pero primero debes hacer a un lado esos pensamientos de que no les gustas a las personas.

 

HECHO NÚMERO 2. No necesitas agradarles a todas las personas.

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Parece una locura, lo sé, pero está bien, con el tiempo terminas acostumbrándote a esta actitud. Este es el siguiente punto: no sólo la mayoría de las personas ni siquiera saben que existes, y difícilmente alguien te estará juzgando, pero aunque lo hicieran en realidad no importa.

Esto resulta bastante liberador, quizá no lo veas así, pero lo harás. Mira esto: cuando no le agradas a la gente, en realidad no pasa nada. El mundo no se acaba. Esto no te quitará el aire para que respires. De hecho, cuanto más los ignores y te enfoques en tus asuntos, mejor resulta para ti.

¿Has escuchado cuando dicen “la mejor venganza es una vida bien vivida“? Bueno, esto es cierto, pero no es toda la verdad. Una vida bien vivida es genial, sí, pero esto no puede suceder mientras te preocupas de quiénes son tus detractores y de que es lo que piensan. Lo que tienes que hacer, lo que no te queda más remedio que hacer, es aceptarlo y seguir adelante.

Así, que te importe un carajo es un precedente necesario para crear una buena vida para ti mismo. No puedes seguir adelante sin esto. Es por eso que tienes que comenzar hoy.

 

HECHO NÚMERO 3. Es tu gente la que importa.

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Perfecto, has entendido el hecho de que la mayoría de personas en el mundo apenas son conscientes de tu existencia, y también eres consciente del hecho de que aquellos a los que no les agradas representan una obscena minoría y en realidad ni siquiera importan. Impresionante. Lo que sigue es darte cuenta de las personas que se preocupan por ti, y nadie más, son en estas en las que necesitas poner atención.

Las relaciones son raras. Una vez que estamos en una (con la familia, un cónyuge, o lo que sea), inmediatamente empezamos a dar por sentado a esa persona y en su lugar pasamos a impresionar a los extraños -digamos, nuestro jefe. Luego, una vez que hemos impresionado a nuestro jefe, lo empezamos a dar por sentado también, y así sucesivamente, en un ciclo sin fin de apatía. Es como si siempre prefiriéramos sorprender y seducir a alguien nuevo que trabajar en lo que ya tenemos.

Pero esta gente –los que importan- entiende esta búsqueda y sus causas. Te hacen sentir bien cuando estás cerca de ellos, te hacen reír y te hacen sentir que puedes ser tú mismo. Te hacen sentir relajado o tranquilo. Has compartido cosas con ellos. Son importantes. Concéntratele en ellos.

 

HECHO NÚMERO 4. Aquellos a los que les importa un carajo cambian el mundo. El resto no.

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Los seres humanos tenemos perseverancia. Y algo sumamente necesario para dejar atrás cualquier cosa es

darse cuenta de que la mayoría de los obstáculos no son importantes, y que incluso pueden ser desestimados. Esto es cierto tanto si estas corriendo un maratón o tratando de llegar a Marte.

Si desechas las cosas que carecen de importancia; si quitas esas cosas de tu mente y te concentras en lo que debe hacerse, si te das cuenta de que tu tiempo es limitado y decides ponerte a trabajar ahora, sólo entonces serás capaz de llegar a cumplir tus metas. De lo contrario, serás disuadido a vivir una vida en la que no estás interesado.

Nota: Es necesario aprender a manejar el fracaso y los momentos sombríos. Quizá te encuentres en un lugar difícil en este momento en que te sientas solo como un perdedor. No te preocupes, todos hemos estado allí. Pero es hora de que te des cuenta de lo común que son estas cosas, y de que han sido experimentadas incluso por las personas más exitosas y felices del mundo. Esas personas consiguen ir más allá de ellos mismos, y tú también lo harás.

 

El ojo que todo lo observa.

¿Quieres saber algo? En realidad, esto no tiene nada que ver con nadie más. Tiene todo que ver contigo.

Todo el mundo tiene un ojo interno. Siempre mirando. Se ha construido poco a poco gracias a la interacción social general y a los amigos y familiares, lo examina absolutamente TODO para determinar el comportamiento inaceptable. Si lo has tenido durante el tiempo suficiente, llegará el punto en el que comiences a creer que el ojo eres tú, y que estás “siendo razonable” al utilizarlo.

Pero el ojo en absoluto es razonable. Es una prisión, y has justificado su existencia al obedecerlo. Es fuerte porque tú permites que sea fuerte.

La parte que resulta más increíble es que no puedes hacer nada para detenerlo, incluso si así lo quisieras. Es un ojo. Sólo puede ver. El resto de sus acciones depende de que tanta libertad le otorgues.

 

Cómo recuperar el autorespeto en dos sencillos pasos.

PASO 1. Haz cosas que consideras vergonzosas.

Como mencionamos al principio de esta guía, estamos profundamente conscientes y podemos llegar a ponernos bastante molestos por el juicio de las otras personas. Pero a medida que hagas cosas que consideras vergonzosas te darás cuenta de que nadie te mira. A nadie le importa.

Tienes que probar esto. Encuentra tus limitaciones internas y romper con ellas, una a la vez. Observa a la sociedad como si fuera un océano, navega sobre las olas hasta que se acaben, o se conviertan en el status quo. Trabajar en esto.

 

PASO 2. Acepta o lidia con la torpeza.

Es probable que el silencio te haga sentir incómodo. Pero si analizas mejor la situación te darás cuenta de que a veces es mucho mejor permanecer en silencio que intentar llenarlo con un barullo que carece de total sentido. Es un tipo de incomodidad con el que tienes que sentirte cómodo y con el que tienes que aprender a vivir.

Tres últimos consejos para terminar: Di la verdad, rechaza tus límites y empieza tu nueva vida.



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