Me imagino que incluso personas como tu deben estar en este momento preguntándose ¿Por qué a mí?, sé que olvidan fácilmente a todas aquellas personas a las que les han hecho daño, son tan egoístas que no perciben más emociones que las propias y son incapaces de sentir remordimiento al pasar por encima de quien sea necesario para llegar a su cometido, son esclavos de sus propias vanidades y pretensiones, y no perciben más allá que lo superficial, pues eso es lo que realmente les importa.

Estoy segura de que la vida siempre consigue ajustar las cuentas con personas como tú, creo firmemente en el karma, y sé que tus acciones en algún momento tendrían una retribución, pero en esta ocasión no quisimos esperar a que las consecuencias de tus actos hicieran eco en el universo, sé que estuvo mal pero hicimos justicia por nuestras propias manos y principalmente por el hecho de que queríamos que supieras exactamente porque estabas siendo castigado y que sepas indudablemente aún conservas la deuda de lo que le hiciste a todas las demás chicas.

Resulta que mi mejor amiga tuvo el infortunio de toparse contigo una mañana cuando salió a correr, y tú con esa sonrisa cautivadora y sexy la invitaste a tomar un café, a ella le pareció que eras un ángel, pues sin saberlo llegaste en el preciso momento en el que ella se encontraba más vulnerable, ella confió en ti casi de inmediato y no se percató que eras solo un sinvergüenza con suerte, que llego en el momento exacto en el que ella se encontraba con la guardia baja.

A pesar de que le advertimos sobre ti, ella se negaba a hacernos caso, quería más que nada confiar en ti, aunque no tuviera un argumento válido para sostener esa confianza, pues habías hecho creerle que realmente te importaba, y ella abrió su corazón y te contó su historia, aquella historia con rosas y espinas, te dio lo más preciado que ella tenía, de hecho te lo dio todo, y tu escupiste sobre sus tesoros más preciados cuando al pasar una chica más atractiva simplemente la dejaste, te fuiste como los perros que persiguen a una perra en celo y la abandonaste, sin siquiera tener el tacto para contarle algún pretexto que no la hiciera sentirse como basura, o al menos dando la cara antes de partir, pero nada de eso hiciste.

Ahora te toco a ti estar del otro lado, pues fui yo quien pretendió interesarse por tu vida y de alguna manera extraña confiaste en mí y abriste tu corazón, pero para mí nada de ti vale, eres basura y debo admitir que sentí asco cuando tuve que besarte y pretender que te quería, lo hice solo para vengarme en honor de mi mejor amiga, ahora vete de aquí a lamer tus heridas a otra parte porque no me interesan tus llanos, así como a ti no te interesaron los de mi amiga.

Sé que esto que hice contigo no está bien, sé que en algún momento tendré que pagarlo, pero al menos siento que valió la pena, porque ahora sabes lo que se siente estar del otro lado.

Autor: Sunky



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